Intoxicaciones alimentarias: Errores que ponen en riesgo tu salud

Aunque muchas personas creen que las intoxicaciones alimentarias ocurren principalmente por comprar y consumir alimentos en mal estado, numerosos casos se originan por errores cotidianos en casa. La manipulación inadecuada, falta de higiene y conservación incorrecta pueden favorecer la multiplicación de microorganismos capaces de causar enfermedades gastrointestinales.

"Una intoxicación alimentaria ocurre cuando una persona consume alimentos o bebidas contaminados por bacterias, parásitos o las toxinas que estos producen. Los síntomas más frecuentes son diarrea, vómito, náusea y dolor abdominal", explica Aitor Bengoa Dominguez, coordinador de la carrera de Nutrición y Dietética del Instituto Carrión.

Entre las prácticas comunes que incrementan el riesgo se encuentran:

- No lavar correctamente frutas y verduras.
- Dejar alimentos perecibles y comidas preparadas, como el arroz, sin refrigeración.
- No lavarse adecuadamente las manos antes de cocinar.

Otro aspecto clave es evitar la contaminación cruzada. Los productos crudos, especialmente carnes, pescados y aves, pueden transferir microorganismos a productos ya cocidos o listos para consumir si no se almacenan y manipulan por separado. Esto incluye tablas de picar, cuchillos, recipientes y otros utensilios. En el caso del pollo se recomienda no lavarlo antes de cocinarlo, ya que las salpicaduras pueden dispersar microorganismos en distintas superficies de la cocina.

La conservación adecuada es otro factor fundamental. Los alimentos crudos deben colocarse en la parte inferior de la refrigeradora para evitar goteos, mientras que los productos cocidos deben mantenerse en recipientes cerrados y de tamaño apropiado a la cantidad de contenido. Se debe desechar cualquier alimento que presente cambios de olor, color o textura.

La forma de descongelar los alimentos también influye en su seguridad. En lugar de dejarlos expuestos a temperatura ambiente, lo recomendable es descongelarlos dentro de la misma refrigeradora y, si se necesita mayor rapidez, utilizar el microondas o agua fría corriente. Además, una vez descongelado un alimento, no debería volver a congelarse sin haber sido cocinado previamente.

"La seguridad alimentaria comienza con hábitos sencillos pero constantes: mantener una correcta higiene, utilizar agua potable, cocinar completamente los alimentos y conservarlos a temperaturas seguras. Estas medidas ayudan a prevenir enfermedades y proteger la salud de toda la familia", concluye el especialista del Instituto Carrión.

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