
Espacios Vacíos propone una experiencia sensorial desde la ausencia
En un tiempo dominado por la saturación de imágenes y estímulos, la exposición colectiva Espacios Vacíos irrumpe como una apuesta por el silencio y la contemplación.
La muestra propone entender el vacío no como una falta, sino como un espacio fértil donde se activan la memoria, la intuición y la imaginación. Lejos de lo evidente, las obras invitan a detener la mirada y a reconocer en la ausencia un territorio cargado de sentido.
Curada por Martín Yépez, gestor cultural y artista plástico, Espacios Vacíos se inaugura el miércoles 9 de mayo a las 8:00 p.m. en Casa Garbo (Calle Cantuarias 175, Miraflores). La propuesta gira en torno a una exploración del vacío como campo simbólico: un lugar de tránsito donde lo visible y lo invisible dialogan constantemente, abriendo múltiples capas de interpretación.
Participan los artistas Álvaro de la Puente, Fran Antonia Camarena, Gracia Teruya, Marcos Palacios, Mario Chumpitazi, Renato Mogollón, Rocío del Pozo y Violeta Villa, quienes, desde diversos lenguajes, comparten una sensibilidad común en torno a lo orgánico, lo matérico y lo introspectivo. Sus obras transitan entre lo figurativo sugerido y lo abstracto, construyendo una atmósfera en la que el vacío se revela como un espacio cargado de significado latente.
A lo largo de la muestra emergen procesos de transformación, nacimiento, desgaste, tránsito, que dialogan con lo corporal, lo ritual y lo territorial. En este sentido, el vacío también puede leerse como un espacio cultural atravesado por la memoria y la identidad. La variedad de formatos y escalas genera un recorrido dinámico: momentos de recogimiento frente a piezas íntimas se alternan con obras de mayor presencia, que envuelven al espectador y expanden la experiencia espacial.
La inclusión de obras sin título refuerza la apertura interpretativa de la propuesta. Lejos de imponer un relato cerrado, la exposición invita a cada visitante a proyectar sus propias lecturas, habitando ese vacío como un lugar activo de imaginación. Así, Espacios Vacíos no ofrece respuestas, sino estados: pausas, silencios y procesos en curso que apelan a una experiencia más sensorial que discursiva.



