Mitos y verdades sobre el herpes zóster: Claves para su prevención

Un dolor punzante, ardor insoportable y una erupción que parece abrazar la piel como un fuego inextinguible: así se manifiesta el herpes zóster, una enfermedad que afecta principalmente a personas mayores de 50 años. Provocada por la reactivación del virus varicela-zóster, esta condición puede derivar en complicaciones graves, como la neuralgia postherpética, un malestar crónico que persiste incluso después de que las lesiones desaparecen. La desinformación y falta de prevención puede agravar las consecuencias de esta infección. Por ello, en este artículo desmentimos los mitos más comunes del herpes zóster y entregamos información fundamental sobre este virus.

1. El herpes zóster se contagia fácilmente

Mito. A diferencia de la varicela, el herpes zóster no se transmite por contacto casual con una persona infectada. Sin embargo, si alguien que nunca ha tenido varicela entra en contacto directo con el líquido de las ampollas abiertas de un paciente con herpes zóster, puede contraer el virus y desarrollar varicela. Para prevenir esta transmisión, es fundamental mantener las lesiones cubiertas hasta que formen costras y seguir medidas de higiene, como lavarse bien las manos después de tocar la zona afectada.

2. La edad es un factor de riesgo para desarrollar herpes zóster

Verdad. "El virus de la varicela zóster está presente en el 95% de los adultos mayores de 50 años. A medida que envejecemos, la fuerza de la respuesta del sistema inmunológico a la infección disminuye, lo que aumenta el riesgo de desarrollar esta condición", asegura el doctor David Iglesias, especialista en Enfermedades Infecciosas y Tropicales y Medical Head de Vacunas Adulto en GSK para Chile, Ecuador y Perú.

3. El herpes zóster puede causar dolor crónico y afectar órganos vitales

Verdad. Aunque la manifestación más visible del herpes zóster es una erupción cutánea dolorosa, la enfermedad puede causar complicaciones serias. Una de las más comunes es la neuralgia postherpética, un dolor intenso que puede persistir durante meses o incluso más de un año. En algunos casos, el virus puede afectar los ojos, pudiendo causar pérdida de visión, o incluso aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares como infartos y accidentes cerebrovasculares.

4. Las erupciones de herpes zóster sólo aparecen en el torso

Mito. Lo más habitual es que el sarpullido del herpes zóster se manifieste como una franja de ampollas que envuelve el lado izquierdo o derecho del torso. En ocasiones, esta erupción se produce alrededor de un ojo o en uno de los lados del cuello o la cara.

5. No hay manera de evitar el herpes zóster

Mito. Existen alternativas para prevenir o evitar el Herpes Zoster que pueden ser fármacos antivirales o vacunas. Los fármacos antivirales están recomendados de manera temporal en algunos pacientes que tienen comprometido su sistema inmune1, y las vacunas están recomendadas en pacientes mayores de 50 años y de 18 años con riesgo elevado; según el caso de cada paciente el médico debe decidir cuál es la estrategia más adecuada de prevención.

6. El herpes zóster puede afectar el sueño y el bienestar emocional

Verdad. Aunque algunas personas se recuperan sin complicaciones, en otros casos el dolor neuropático asociado al herpes zóster puede prolongarse incluso después de la desaparición de las lesiones en la piel. Esta afección, conocida como neuralgia postherpética, puede impactar significativamente la calidad de vida, afectando el sueño, el estado de ánimo y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

7. El estrés aumenta el riesgo de padecer herpes zóster

Verdad. No solo las enfermedades crónicas pueden contribuir a la reactivación del virus: el estrés psicológico prolongado y la depresión se han asociado a un mayor riesgo de sufrir herpes zóster. Estudios han demostrado que la depresión puede afectar la capacidad del cuerpo para mantener el virus latente controlado, lo que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad.

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