Vestigios de lo Invisible celebra 40 años de pintura de Vidal Bedoya

Curada por el crítico Daniel G. Alfonso, la exposición se despliega en dos sedes de la Municipalidad de San Isidro desde el sábado 01 de agosto, en un recorrido que invita a leer la obra del artista peruano más allá de las categorías habituales del arte contemporáneo latinoamericano.

El pintor peruano Vidal Bedoya cumple cuarenta años de trayectoria artística y los celebra con Vestigios de lo Invisible, muestra que se inaugura el próximo sábado 01 de agosto a las 7:00 p.m. en el Centro Cultural El Olivar (calle La República 455, San Isidro). La exposición continúa en el Palacio Municipal y de la Cultura (Av. Los Incas 270), también en San Isidro, en un recorrido concebido para leerse en dos tiempos.

La curaduría, el texto curatorial y la museografía están a cargo del crítico de arte Daniel G. Alfonso, quien advierte, desde el inicio de su ensayo curatorial, que interpretar la pintura de Bedoya exige ir más allá de las herramientas habituales de la historia del arte (lo iconográfico, el estilo, la composición, el contexto histórico) porque, en sus palabras, existen trayectorias cuya mayor riqueza comienza precisamente donde estas categorías dejan de ser suficientes.

Egresado de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes, Bedoya pertenece a una generación marcada por profundas transformaciones estéticas e intelectuales en el Perú. Frente a ese contexto, el pintor eligió sostener durante cuatro décadas una investigación silenciosa, ajena tanto a las urgencias de las tendencias como a las demandas del mercado del arte. En sus escenas se cruzan la naturaleza, la memoria, el mito, el territorio y una relación próxima al universo prehispánico, aunque según Alfonso ninguna de esas palabras basta por sí sola para explicar lo que ocurre frente a cada composición.

"Hay algo en Vidal Bedoya que excede la descripción y la explicación inmediata, su pintura no se limita a representar un mundo específico y con ello logra construir nuevos modos de relacionarse con él", señala el curador en el texto que acompaña la muestra.

El propio título de la exposición evita cualquier lectura conmemorativa. Alfonso es explícito al respecto: pide no leer la muestra como una simple conmemoración ni una retrospectiva ordenada cronológicamente, sino como el reconocimiento de una producción que ha sabido construir, desde el Perú, un lenguaje propio para pensar el Perú. Esa es, precisamente, la razón por la que la exposición exige recorrerse en dos sedes: "Cada sala constituye momentos diferentes de una misma búsqueda, en la que cada pintura dialoga con las demás como si todas formaran parte de una conversación que comenzó hace cuatro décadas y que hoy en día permanece abierta", explica el curador.

Para Alfonso, esa cualidad dialogante convierte a la pintura de Bedoya en una forma de escucha: Una práctica que se deja afectar por aquello que la rodea y que, al mismo tiempo, devuelve al espectador una sensibilidad distinta. El curador cierra su texto con una reflexión que sitúa la obra de Bedoya en un horizonte mayor: Pintar sigue siendo una manera de pensar el mundo desde América Latina sin renunciar a la complejidad de lo que somos y sin dejar de escuchar lo que el mundo aún no ha terminado de decir.

Exposición: Vestigios de lo Invisible
Curaduría, texto curatorial y museografía: Daniel G. Alfonso

Inauguración: Sábado 01 de agosto, 7:00 p.m.
Ingreso: libre
Sede 1: Centro Cultural El Olivar, Calle La República 455, San Isidro
Sede 2: Palacio Municipal y de la Cultura, Av. Los Incas 270, San Isidro

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