¿Sarpullido o infección? Las 5 afecciones de piel más comunes en verano

Más del 60% de la población en el Perú presenta algún tipo de lesión en la piel asociada a la exposición solar, según el Círculo Dermatológico del Perú (CIDERM Perú). En temporada de verano, cuando aumentan la radiación, el calor y la humedad, estas afecciones tienden a incrementarse y muchas veces generan confusión entre una irritación leve y una infección que requiere atención médica.

Ante la aparición de granitos, enrojecimiento o descamación, la reacción inmediata suele ser aplicar cremas antibióticas o corticoides sin diagnóstico previo. Sin embargo, no toda lesión cutánea es una infección ni necesita medicación.

"En verano aumentan las consultas en nuestros centros médicos por lesiones relacionadas con la exposición al sol y la sudoración. Muchas son cuadros leves, como el sarpullido por calor o algunas dermatitis por contacto, que pueden manejarse con cuidados básicos. El problema aparece cuando se asume que toda lesión es infecciosa y se inicia un tratamiento sin diagnóstico. La recomendación es observar la evolución y acudir a evaluación médica", explica Nandy Vega Seminario, subdirectora médica de Mapfre.

Sobre el tema, la vocera de la aseguradora comparte cinco afecciones cutáneas frecuentes en verano y las señales que permiten diferenciarlas:

Sarpullido por calor: Se manifiesta como pequeños granitos rojizos o transparentes en zonas donde se acumula el sudor, como cuello, espalda o pliegues. Suele aparecer tras varios días de calor intenso y mejora cuando la piel se mantiene fresca y seca. Si se acompaña de dolor o secreción, es momento de consultar.

Dermatitis por contacto: Aparece como enrojecimiento y picazón localizada luego de usar un nuevo bloqueador, crema o tras contacto prolongado con cloro o arena. Generalmente es una reacción inflamatoria y no infecciosa. Si la zona se inflama demasiado o aparecen ampollas extensas, requiere evaluación.

Quemadura solar: Se reconoce por piel roja, ardor y sensibilidad al tacto después de una exposición prolongada sin protección. Puede descamarse días después. La presencia de ampollas grandes, fiebre o malestar general indica que no se trata solo de una irritación leve.

Micosis (hongos): Se presenta como manchas con descamación y picazón persistente, especialmente en pies o zonas húmedas. A diferencia del sarpullido, no mejora solo con mantener la piel fresca y suele extenderse si no recibe tratamiento adecuado.

Infecciones bacterianas leves: Generan lesiones con costras amarillentas o secreción. Son más frecuentes en niños y sí requieren tratamiento médico, en especial si se expanden rápidamente.

La especialista recuerda que aplicar corticoides o antibióticos sin diagnóstico puede enmascarar el problema real y retrasar el tratamiento adecuado. “Es importante acudir al menos una vez al año al dermatólogo para realizar un chequeo preventivo general de la piel, lunares y detección temprana del cáncer de piel”, agregó Vega Seminario.

El verano puede disfrutarse con tranquilidad si se reconoce cuándo una lesión es leve y cuándo necesita atención. La clave está en no improvisar tratamientos y consultar ante señales claras de alarma.

Adoptar medidas preventivas como el uso adecuado de protector solar, la higiene posterior a la playa o piscina y mantener la piel seca permite reducir riesgos y disfrutar de la temporada con mayor seguridad. La información y la consulta oportuna siguen siendo las mejores herramientas para proteger la salud cutánea.

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