
¿Qué pruebas existen para detectar el cáncer?
La detección temprana del cáncer es uno de los factores más determinantes para mejorar el pronóstico y las posibilidades de tratamiento. Sin embargo, muchas personas aún desconocen qué exámenes existen y cuándo deben realizarse. Estas pruebas cumplen un rol preventivo clave, ya que permiten identificar alteraciones antes de la aparición de síntomas, especialmente en personas con factores de riesgo.
"Los exámenes de detección no buscan confirmar de inmediato la presencia de cáncer, sino alertar sobre posibles alteraciones que requieren seguimiento médico oportuno", explica Miguel Purizaca Navarro, docente de Laboratorio Clínico del Instituto Carrión, al señalar que entre los más utilizados se encuentran los marcadores tumorales séricos, empleados para evaluar riesgos, seguimiento y respuesta al tratamiento en determinados tipos de cáncer.
De forma general, algunos de los marcadores más conocidos son:
- PSA: asociado al cáncer de próstata; evalúa riesgo y evolución de la enfermedad.
- AFP: relacionado con cáncer hepático y tumores germinales; sirve como apoyo diagnóstico.
- CEA: vinculado a cáncer colorrectal, gástrico y de pulmón; útil para seguimiento y detección de recaídas.
- CA 125: empleado en el monitoreo del cáncer de ovario.
- CA 15-3 / CA 27-29: utilizados en el control evolutivo del cáncer de mama.
A estos se suman los exámenes hematológicos, que permiten detectar alteraciones indirectas asociadas a neoplasias, especialmente de origen sanguíneo:
- Hemograma completo: Anemias, leucocitosis o presencia de células anormales en leucemias y linfomas.
- Frotis de sangre periférica: Evalúa la morfología celular en casos sospechosos de leucemia.
- VSG y PCR: Indicadores de inflamación crónica que pueden acompañar procesos neoplásicos.
Otras pruebas complementarias incluyen los exámenes citológicos, como el Papanicolaou para la detección del cáncer de cuello uterino o la citología de líquidos corporales, así como las pruebas histopatológicas, entre ellas la biopsia, que permite confirmar el diagnóstico y determinar el tipo de tumor. Además, las pruebas moleculares y genéticas identifican mutaciones, infecciones asociadas al cáncer y características específicas que orientan el tratamiento, aportando a una medicina cada vez más precisa y personalizada.
La recomendación de realizar estos exámenes no depende únicamente de la edad. Antecedentes familiares, enfermedades crónicas, infecciones persistentes, exposición a sustancias carcinógenas o lesiones premalignas incrementan el riesgo y justifican controles más frecuentes.
"Uno de los errores más comunes es creer que, si no hay síntomas, no es necesario realizarse pruebas, cuando el objetivo del tamizaje es detectar la enfermedad en etapas iniciales", señala el especialista del Instituto Carrión.
El docente también remarca la importancia de cumplir con ayuno, suspender ciertos medicamentos bajo indicación médica o evitar alcohol y tabaco para garantizar resultados confiables.



