Perú tiene solo dos enfermeros por cada mil habitantes

El Perú cuenta con apenas dos enfermeros por cada mil habitantes y enfrenta una brecha superior a los 18 mil profesionales de Enfermería, una situación que dificulta garantizar una atención oportuna y de calidad en todo el país. El impacto es aún mayor en las zonas rurales y amazónicas, donde persisten los desafíos para atraer y retener personal especializado, afectando especialmente al primer nivel de atención, responsable de servicios esenciales como la inmunización, la atención materna, el cuidado infantil y el seguimiento de enfermedades crónicas.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en 2022 el Perú registró alrededor de dos enfermeros por cada mil habitantes, frente a un promedio de 9,1 en los países miembros. Asimismo, solo el 14 % de los enfermeros trabajaba en zonas rurales, una situación que evidencia los desafíos para garantizar una distribución más equitativa del personal sanitario.

"Esta concentración expone tres problemas estructurales: una distribución inequitativa del gasto público, una oferta laboral formal con oportunidades de desarrollo profesional que se concentra en las ciudades de la costa, y la ausencia de una política nacional sólida para gestionar y retener los recursos humanos en salud", explica la Mg. Erika Angulo, docente de la Maestría en Salud Pública de la Universidad Norbert Wiener.

La especialista señala que esta brecha también genera sobrecarga laboral, alta rotación y menos tiempo para la atención, educación y acompañamiento de los pacientes y sus familias. En las zonas alejadas, incluso obliga a muchas personas a trasladarse a otras ciudades para acceder a servicios que deberían estas disponibles en su propia localidad.

Una brecha que compromete la atención primaria

La preocupación también ha sido expresada por ex decanas del Colegio de Enfermeros del Perú. Liliana La Rosa, exministra de Desarrollo e Inclusión Social, señaló que el país cuenta con alrededor de 125 mil enfermeras y que esa cifra resulta insuficiente para responder a las necesidades de la población. Asimismo, planteó ampliar las oportunidades de especialización, fortalecer la autonomía profesional e implementar la figura de la enfermera de práctica avanzada, ya reconocida en otros países.

En la misma línea, Josefa Vásquez, estimó una brecha superior a los 18 mil profesionales y alertó que más de 8 mil establecimientos del primer nivel presentan un déficit cercano al 50% de personal. Incluso señaló que algunos establecimientos de categoría I-1 funcionan únicamente con técnicos de Enfermería, sin contar con enfermeras.

Frente a este escenario, Angulo plantea fortalecer los incentivos económicos y las condiciones de bienestar familiar para quienes trabajan en zonas alejadas, mejorar las condiciones de la carrera sanitaria y promover becas de especialización vinculadas a compromisos de permanencia en regiones con mayor déficit. También considera necesario impulsar la teleenfermería y las Redes Integradas de Salud (RIS) para conectar a los profesionales de las zonas rurales con centros de referencia y facilitar la capacitación continua.

"La Enfermería no es un componente complementario del sistema de salud; es su columna vertebral. Cuidar la vida humana con rigor científico, empatía y compromiso ético exige más que vocación: requiere reconocimiento institucional, condiciones laborales dignas y justicia territorial", concluye la especialista de la Universidad Norbert Wiener.

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