
Pequeños errores operativos que generan grandes pérdidas
Emprender se ha convertido en una alternativa cada vez más común para generar ingresos y autonomía económica. Según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), al cierre del 2024 el país registró 3.5 millones de empresas activas; sin embargo, la alta cantidad de cierres cada trimestre evidencia lo difícil que resulta mantener un negocio pequeño mientras va creciendo y fortaleciéndose.
Emprender implica esfuerzo, pasión y muchas horas de trabajo. Pero trabajar más no siempre se traduce en mejores resultados. Más allá del esfuerzo y la dedicación, la diferencia entre un emprendimiento que sobrevive y uno que se consolida para lograr el ansiado crecimiento y nuevas etapas suele estar en la capacidad de detectar a tiempo los errores operativos y corregirlos antes de que afecten la caja, la reputación o la relación con los clientes.
"Identificar estas fallas no solo permite reducir pérdidas, sino también tomar decisiones más estratégicas que fortalezcan el negocio en un entorno cada vez más competitivo. El problema no es tener equipos humanos pequeños, es no definir funciones ni contar con indicadores básicos que permitan entender la salud del emprendimiento", advierte Fernando Díaz del Olmo, docente del posgrado en Administración de Negocios de la Universidad Norbert Wiener.
Estos errores operativos, aunque parecen menores, pueden generar grandes pérdidas económicas y ponen en peligro la sostenibilidad del emprendimiento:
- No delimitar funciones ni roles claros, lo que provoca sobrecarga laboral y dificulta evaluar el desempeño real del negocio.
- Falta de control de indicadores clave, operando sin datos básicos sobre ventas, costos, márgenes o flujo de caja. La ausencia de data real complica la proyeccion y el diagnóstico
- Desorden contable y registros incompletos, como no registrar compras y ventas desde el inicio.
- Ausencia de planificación y control financiero, que impide saber si los resultados reflejan la realidad del negocio o la empresa.
- No evaluar el retorno de las iniciativas, invirtiendo tiempo y dinero sin medir su impacto o rentabilidad.
- Mala gestión de cuentas, generando desequilibrios que ponen en riesgo la operación diaria.
"El crecimiento sin orden es uno de los mayores riesgos para un emprendimiento. Siempre el objetivo es crecer pero incremento en ventas no es el único dato que necesitamos para dar el siguiente paso. La capacitación y la profesionalización permiten pasar de una buena idea a un negocio sostenible, con metas claras, control financiero y decisiones informadas", enfatiza el especialista de posgrado de la Universidad Norbert Wiener.



