
Obesidad: El diagnóstico evoluciona y el IMC deja de ser el protagonista
Frente al avance sostenido del sobrepeso y la obesidad, la comunidad científica plantea una nueva mirada para diagnosticar esta enfermedad crónica, compleja y multifactorial. Si las tendencias actuales continúan, casi 3.000 millones de adultos, alrededor del 50 % de la población adulta mundial, vivirán con sobrepeso u obesidad para el año 2030. En el Perú, más del 60 % de personas mayores de 15 años presenta exceso de peso, condición asociada a mayor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión arterial y enfermedades cardiovasculares.
Durante décadas, el Índice de Masa Corporal, IMC, fue una de las herramientas más utilizadas para diagnosticar sobrepeso y obesidad.
Sin embargo, un nuevo marco diagnóstico publicado en The Lancet Diabetes & Endocrinology y diferentes Sociedades científicas internacionales proponen mirar más allá de la balanza e incorporar criterios clínicos como la distribución de la grasa corporal, enfermedades asociadas, funcionalidad e historia médica. El cambio no busca descartar el IMC, sino dejar de usarlo como único indicador.
El IMC es fácil de calcular, pero puede resultar insuficiente. Josep Vidal, jefe del grupo de obesidad del Hospital Clínic de Barcelona, señala que el diagnóstico basado sólo en el IMC es muy imperfecto por esa relación moderada que existe entre IMC y la adiposidad. Y es que la mitad de la variabilidad en la grasa corporal es lo que explica el IMC. En la práctica, esto significa que dos personas con el mismo IMC pueden tener riesgos de salud abismalmente diferentes.
Uno de los principales límites del IMC es que no distingue entre músculo y grasa, ni permite identificar dónde se localiza esta última. "Otro problema es que el IMC no ofrece información sobre dónde se localiza la grasa, lo cual es determinante para el riesgo metabólico", aclara Vidal. La evidencia muestra que la grasa visceral eleva el riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2 y trastornos cardiovasculares.
Por ello, los expertos recomiendan complementar el IMC con mediciones que permitan determinar la presencia de adiposidad como la circunferencia de cintura abdominal o el índice cintura altura. Entre los nuevos criterios se plantean umbrales de riesgo de 102 centímetros de cintura en varones y 88 centímetros en mujeres; que pueden variar según el área geográfica. En cuanto a la relación cintura altura, el punto de corte es mayor a 0.5. Además, la nueva guía propone considerar hasta 18 componentes clínicos para diagnosticar obesidad clínica.
"Esta nueva mirada permite entender mejor el riesgo real de cada persona y evitar simplificaciones que pueden retrasar la atención. La obesidad es una de las principales amenazas para el envejecimiento saludable y debe abordarse con seriedad médica, no con culpa ni estigma", afirma Samira García, directora médica de Adium Perú.
En este contexto, Adium impulsa la campaña Hablar te quita un peso de encima, una invitación a abrir una conversación respetuosa y basada en evidencia sobre la salud metabólica. Consultar con un profesional no significa reducir la obesidad a un número en la balanza, sino evaluar historia clínica, comorbilidades, hábitos, bienestar emocional, barreras de adherencia y alternativas de tratamiento disponibles.
El tratamiento puede incluir cambios en el estilo de vida, nutrición, actividad física, apoyo conductual, salud mental, farmacoterapia aprobada o cirugía bariátrica cuando corresponda, siempre según evaluación profesional y seguimiento médico.



