Nombres de usuario en WhatsApp y la ciberseguridad

El número de teléfono está dejando de ser indispensable para ser usuario de WhatsApp. Recientemente, la plataforma que cuenta con más de 3.000 millones de usuarios en el mundo, según Meta, ha implementado el uso de nombres únicos, abriendo en paralelo conversaciones sobre sus ventajas y/o riesgos asociados a la ciberseguridad.

Esta discusión cobra relevancia en países como el Perú, donde el 98,6 % que utiliza plataforma de mensajería instantánea emplea WhatsApp para comunicarse, según datos de OSIPTEL. "Si bien el número de teléfono ha venido siendo una especie de ‘llave maestra’ de nuestra vida digital, ya que suele utilizarse para recuperar contraseñas, autorizar transacciones bancarias mediante SMS y validar accesos personales, cuando queda en manos de terceros, puede aumentar el riesgo de ataques asociados a ciberestafas", explica María Belén Ortiz, directora de Sistemas de Información y Ciberseguridad de la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC).

En ese contexto, la especialista identifica cuatro aspectos en los que esta actualización puede ayudar a proteger mejor la información de los usuarios:

1. Reduce el uso del teléfono como identificador permanente: El número no solo sirve para recibir llamadas o mensajes, sino que también suele estar vinculado a cuentas, procesos de recuperación de contraseñas y mecanismos de verificación. Al permitir que el primer contacto se realice mediante un @usuario, WhatsApp evita que este dato tenga que compartirse en cada nueva interacción. Así, el usuario puede reservar su número para aquellos contactos o servicios que realmente necesitan conocerlo.

2. Brinda mayor control sobre quién puede contactarte: La función incorpora una herramienta opcional denominada Username Key o Clave de Usuario. Esta permite establecer una clave adicional para que una persona pueda iniciar una conversación por primera vez.

Así, conocer el nombre de usuario no necesariamente será suficiente para enviar un mensaje, lo que añade una barrera frente a contactos no deseados.

3. Dificulta la construcción de estafas más personalizadas: Los ciberdelincuentes pueden cruzar un número telefónico con información obtenida de redes sociales, bases de datos filtradas u otras fuentes para elaborar mensajes más creíbles y dirigidos a una víctima específica. Mantener este dato fuera de determinadas interacciones limita una de las piezas que pueden utilizarse para construir ese perfil. Ortiz también recomienda evitar que el propio username revele información como el DNI, el año de nacimiento u otros datos personales.

4. Añade un identificador que ayuda a verificar al remitente: Los usuarios deberán aprender a diferenciar el Display Name, que corresponde al nombre visible del perfil y puede modificarse, el Username, que funciona como identificador único.

Si una cuenta se presenta, por ejemplo, como Soporte técnico, la recomendación es comprobar cuidadosamente su nombre de usuario y no confiar únicamente en el nombre o la fotografía que muestra.

¿Los nombres de usuario eliminan la posibilidad de ciberestafas?

Aunque los nombres de usuario reducen la exposición del número telefónico, no eliminan el riesgo de ciberestafas ni de suplantación de identidad. Ortiz advierte que los ciberdelincuentes pueden adaptar sus estrategias y aprovechar estos nuevos identificadores mediante técnicas como el typosquatting, que consiste en crear nombres muy similares a los de empresas, bancos o personas conocidas, modificando una letra, un número o algún carácter para confundir a la víctima.

Frente a ello, la especialista recomienda verificar cuidadosamente el nombre de usuario de quien inicia una conversación y desconfiar de mensajes inesperados que generen urgencia o soliciten dinero, datos bancarios o códigos de verificación. "La protección de la identidad digital no significa dejar de usar internet, sino gestionar conscientemente nuestra privacidad y entender que cada dato que dejamos público es una pieza que un ciberdelincuente podría utilizar en nuestra contra", señala Ortiz.

Desde UTEC, estos desafíos se abordan desde una formación integral que combina conocimientos técnicos con la comprensión del factor humano. La carrera de Ciberseguridad incorpora enfoques como Privacy by Design, cifrado de extremo a extremo, gestión de identidades, análisis de amenazas y gobernanza, con el objetivo de formar profesionales capaces de diseñar sistemas más seguros, anticipar nuevas modalidades de ataque y contribuir a una mayor cultura de prevención frente a los riesgos digitales.

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