
La hepatitis B: Virus silencioso que puede causar cáncer de hígado
Las hepatitis B y C pueden permanecer durante años sin presentar síntomas y, cuando se vuelven crónicas, aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades graves del hígado, incluido el cáncer. Por ello, la vacunación, las pruebas oportunas y el seguimiento médico son fundamentales para identificar posibles complicaciones antes de que avancen.
El cáncer de hígado se origina en las células hepáticas y su forma más frecuente es el carcinoma hepatocelular. En el Perú se registran más de 2,000 nuevos casos al año, según GLOBOCAN 2022. Su alta mortalidad se explica porque no presenta síntomas durante las primeras etapas. Cuando aparecen señales como pérdida de peso, dolor en la parte superior del abdomen o fatiga persistente, la enfermedad, con frecuencia, ya se encuentra avanzada.
"A diferencia de otros tipos de cáncer, muchos de los casos de cáncer hepático están relacionados con infecciones prevenibles. La hepatitis B cuenta con vacuna desde hace décadas y la hepatitis C dispone actualmente de tratamientos capaces de eliminar el virus. Por ello insistimos en la vacunación, el seguimiento médico y las evaluaciones periódicas cuando existen antecedentes o factores de riesgo", explica el Dr. Jorge Léon Chong oncólogo médico de Oncosalud.
En las personas diagnosticadas con hepatitis o con alguna enfermedad crónica del hígado, el seguimiento debe estar a cargo de un gastroenterólogo. Este especialista evalúa la evolución de la enfermedad y mantiene una vigilancia activa, generalmente cada seis meses, con el objetivo de identificar de manera temprana la aparición de lesiones o de un posible carcinoma hepatocelular.
Prevención
Estas son algunas preguntas que los peruanos deberían hacerse según los expertos:
- ¿Estoy vacunado contra la hepatitis B?
- ¿Alguna vez me hice una prueba para hepatitis B o C?
- ¿Tengo cirrosis, hígado graso u otros factores de riesgo que ameriten seguimiento?
Frente a la sospecha de una infección por hepatitis B, los especialistas recomiendan acudir a una evaluación médica y realizar pruebas de laboratorio que permitan confirmar o descartar la presencia del virus, como el antígeno de superficie de hepatitis B (HBsAg) y otros marcadores serológicos. En caso de confirmarse la infección, el seguimiento periódico de la función hepática y la evaluación por un especialista permiten definir el tratamiento más adecuado y reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.



