La convergencia del turismo

Expertos debatieron el papel de la academia desde la innovación y la sostenibilidad para formar a los profesionales de turismo en los nuevos retos que tendrá la actividad económica, una de las más golpeadas por el Covid-19 a nivel mundial. Se calcula que el sector perdió 140 millones de empleos el año pasado según el Consejo Mundial de Viajes y Turismo. De allí se desprenderá gran parte de la necesidad de personal más fuerte en el talento y las habilidades relacionadas a su desarrollo.

Uno de los panelistas fue Pau Pitarch, Director del Máster en Dirección Hotelera y Empresas de Restauración de Ostelea, quien expresó que desde su visión el reto existente tanto para el sector productivo como de los centros de educación, es plantearse que es lo requerido para triunfar en los próximos diez años, donde, claramente, un punto álgido es la sostenibilidad, porque es uno de los desafíos mayúsculos y plantea que no existe una consciencia global que entienda el esfuerzo que se debe hacer de manera mundial, eso obliga a la academia a elaborar currículum de forma transversal en todas las asignaturas relacionadas al turismo.

Respecto a innovación, él hizo referencia a que se debe apuntar a un enfoque digital y tecnológico, pero aseverando que la innovación tiene la capacidad de impregnar cualquier proceso u área, abriendo todo un mundo de alternativas para innovar desde el cómo se hacen montajes de las mesas en un hotel, el marketing, la comercialización y hasta la forma de cómo se opera, eso da como resultado la alternativa de transformar el sector desde distintos ámbitos para volver el negocio más competitivo.

Por su parte, Óscar Casanovas Ibáñez, Director Grado Turismo de CETT, enfatizó en la necesidad de dibujar un nuevo plan de estudios y fabricar un perfil profesional, en donde las asignaturas y competencias tradicionales pierdan cierta importancia y se encaminen a darle más relevancia a las competencias claves y transversales que ya han sido identificadas, por ejemplo, las TIC tendrían una extraordinaria importancia dentro de esas actividades transversales para rehacer el perfil profesional requerido.

Retomando el componente de innovación, Cristian Villarroel, Asesor de Vicerrectoría Académica de INACAP, afirmó: La innovación primero hay que diferenciarla de la creatividad. Los estudiantes tienden a creer que las necesidades del sector se solucionan con buenas ideas y están en lo cierto, sin embargo, esas ideas requieren de un proceso de innovación, es decir, es un procedimiento que debe ser transversal a un profesional de hotelería y el turismo, por lo que se tiene que establecer cuáles son las competencias críticas necesarias hoy y que, quizás, no son tan técnicas, pero que ayudarán a perfeccionar a los profesionales.

La siempre necesaria digitalización

Los panelistas se mostraron de acuerdo en asegurar que la implementación de la transformación digital -que ya se ha venido trabajando de manera vertical en la actividad económica- debe seguir robusteciéndose como pilar de la recuperación.

En esa línea, Villaroel aseveró que el sector ha sido una esponja para la transformación digital donde se ha acelerado su implementación, pero está la tarea de entenderla desde la óptica del territorio (destino) para avanzar en tareas pendientes como el aumento de los destinos turísticos inteligentes, ya que en los territorios hay muchas brechas por cerrar y vacíos históricos a los que no se les ha dado una oportuna asistencia. Así mismo, catalogó la transformación digital como una de las bases de la gobernanza para efectos de lograr el desarrollo de los destinos inteligentes.

Para Pitarch, hay ámbitos donde hay que atacar la digitalización desde el cómo crear experiencias, pero que no reemplacen la visita al sitio, lo cual es imposible y más cuando hoy las personas tienen más ganas de volver a viajar, sino usándola para la producción de la experiencia desde la comercialización o el marketing.

¿Se necesita cambiar los modelos de educación?

La respuesta de los participantes es concreta y apunta a un no rotundo. No hay que hacer una transformación radical, hay que cambiar desde la base lo que está débil y añadir cosas, pensar en nuevos escenarios para conocer que se está haciendo bien en la práctica, para que desde la academia los estudiantes entiendan esas diferentes realidades para cuando lleguen a ejercer, tomen las decisiones correctas. Se ha venido trabajando desde hace un tiempo en la internacionalización de los programas académicos, eso ayudará mucho para que a los alumnos se les abra el mundo y, creo, que las instituciones están dando respuesta y adaptándose a las necesidades que han surgido en el último año.

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