
Kimberly-Clark reporta en Perú un ahorro del 54% en el consumo de agua
En el marco del Día Mundial del Agua, la sostenibilidad hídrica se consolida como un eje crítico para el desempeño económico y operativo de las empresas en el Perú. Según el Centro Nacional de Planeamiento Estratégico (Ceplan), el país ocupa el puesto 32 a nivel global y el tercero en América Latina en estrés hídrico, reflejando los riesgos asociados a la disponibilidad del recurso en zonas clave para la actividad productiva.
Las perspectivas hacia el mediano plazo refuerzan este escenario. De acuerdo con el Ceplan, alrededor del 58% de la población peruana podría vivir en zonas con escasez de agua hacia 2030, como resultado del crecimiento urbano, el cambio climático y la mayor demanda de sectores productivos.
En este contexto, el sector privado viene acelerando inversiones y ajustes operativos para reducir su huella hídrica. En el caso de Kimberly-Clark, su planta de Puente Piedra alcanzó una reducción del 54% en el consumo de agua al cierre de 2025, nivel que se mantiene a inicios de 2026. Dicha cifra marca un crecimiento sostenido, respecto al 2024.
A nivel de eficiencia operativa, la compañía reporta este 2026 un ahorro mensual de 37,000 m³ de agua. Dicho volumen equivalente al consumo de aproximadamente 9,250 personas, considerando los promedios de uso urbano.
Asimismo, mantiene una tasa de reutilización del 90% del agua residual tratada, apoyada en mejoras implementadas en su planta de tratamiento biológico, como el reaprovechamiento de agua de procesos industriales, el incremento en la capacidad de sistemas de filtración y una mayor flexibilidad en la gestión de flujos internos.
"En un contexto de creciente presión sobre los recursos hídricos, la eficiencia en el uso del agua ya no es solo una meta ambiental, sino también un factor clave para la sostenibilidad del negocio", señaló Yusif Homayden, Gerente de la Planta Puente Piedra de Kimberly-Clark. Añadió que la compañía continúa incorporando innovación en sus operaciones para optimizar el consumo y reducir su impacto ambiental.
De cara a 2026, la operación local se ha trazado nuevas metas, entre ellas alcanzar un consumo de 7.5 m³ de agua por tonelada producida (BDMT) y mejorar sus indicadores energéticos, en línea con sus compromisos globales. La gestión sostenible del agua requiere un enfoque articulado entre empresas, Estado y sociedad civil. Solo así será posible garantizar la disponibilidad de este recurso en el largo plazo.



