
El Robot Humanoide de HONOR es una realidad
La ambición de construir una máquina que se mueva como un ser humano lleva décadas tomando forma. En 1973, la Universidad de Waseda en Japón presentó el WABOT-1, el primer robot humanoide inteligente a escala completa de la historia. Le siguieron el WABOT-2 en 1984 y, en el año 2000, ASIMO de Honda, durante casi dos décadas el símbolo global de la robótica humanoide, capaz de reconocer rostros, responder a comandos de voz y caminar con una fluidez que parecía sacada del cine.
Hoy, la nueva generación, pasando por el Tesla Optimus, Figure 03 o el Atlas de Boston Dynamics, ha llevado esas capacidades a fábricas, almacenes y líneas de ensamble, en forma de robots para la producción.
Sin embargo, HONOR decidió ir en otra dirección. En el MWC 2025, en febrero, uno de los eventos tecnológicos más importantes del mundo, donde las principales marcas presentan sus innovaciones más avanzadas, HONOR presentó el ALPHA Plan: una hoja de ruta corporativa respaldada por una inversión de 10,000 millones de dólares en inteligencia artificial, con el objetivo de transformar a la compañía de fabricante de smartphones en líder global de ecosistemas de dispositivos con AI. Tres pilares sostienen esta visión: ALPHA Phone, ALPHA Store y ALPHA Lab.
Para octubre de 2025, la intención se volvió pública: HONOR confirmó su ingreso al mercado de robótica humanoide. No desde la industria, sino centrado directamente en el consumidor.
La ventaja de HONOR no parte de cero. La compañía llega con años de entendimiento profundo del comportamiento del usuario, construido a través de millones de smartphones y dispositivos conectados alrededor del mundo. Esa continuidad de ecosistema es lo que distingue a su robot: la capacidad de reconocer al usuario desde la primera interacción, comprender sus preferencias y ofrecer asistencia física personalizada basada en su historial digital.
El camino del concepto a la realidad no fue lineal. Las pruebas de laboratorio de HONOR documentan caídas, intentos fallidos y ajustes constantes en la caminata y el control de movimiento, un proceso iterativo donde cada error fue parte del aprendizaje.
Para el 1 de marzo de este año, en el Mobile World Congress de Barcelona, ese resultado salió a escena, literalmente. El robot humanoide de HONOR ejecutó un moonwalk y un salto hacia atrás sincronizado con bailarines humanos ante una audiencia global. Después, James Li, CEO de HONOR, subió al escenario para estrecharle la mano. La imagen resumía en un gesto lo que representa este proyecto. Días después, el Rey Felipe VI de España visitó el stand de HONOR durante su recorrido oficial por el MWC 2026 y saludó al robot, en uno de los momentos más comentados del evento.
La reacción del público en Barcelona no fue casual: hay un mercado global que lleva años esperando exactamente esto. El segmento de robots domésticos alcanzará los 11,730 millones de dólares en 2026 y se proyecta que se duplique para 2031, según Mordor Intelligence. Goldman Sachs estima que el mercado de robots humanoides llegará a los 38,000 millones de dólares para 2035. Los robots de compañía e interacción social crecen hoy a un ritmo del 17% anual.
HONOR llega a este momento con una filosofía clara: la Inteligencia Humana Aumentada. Como señala James Li, CEO de HONOR: "Creo que la AI debe expandirse hacia nuestro mundo físico". No para sustituir a las personas, sino para potenciarlas. De WABOT a ASIMO. De ASIMO a la era industrial. Y ahora, por primera vez, un robot humanoide diseñado desde el inicio para vivir junto a las personas, no en una fábrica, sino en su mundo cotidiano.



