Día Mundial de la Obesidad: Enfermedad avanza en el Perú

Antes de centrar la discusión únicamente en el peso, es importante recordar que la conversación sobre obesidad suele pasar por alto un elemento esencial: la salud metabólica. Este concepto evalúa cómo funciona el organismo a partir de diversos parámetros medibles, como los niveles de glucosa, la presión arterial, los triglicéridos, el colesterol HDL y la circunferencia de la cintura.

En el Perú, el Atlas Mundial de Obesidad 2025 estima que el 73% de la población adulta presenta exceso de peso, es decir, obesidad o sobrepeso, una condición que incrementa notablemente la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Cuando varias de estas alteraciones metabólicas se presentan de manera simultánea, un cuadro conocido como síndrome metabólico, el riesgo de complicaciones cardiometabólicas se eleva aún más, afectando de forma significativa la salud y la calidad de vida de quienes lo padecen.

En este contexto, hablar del exceso de peso con seriedad implica dar prioridad a la evidencia y a la evaluación médica.

La obesidad es una enfermedad crónica, recurrente, resultado de numerosos factores interrelacionados; en esta enfermedad no existen soluciones inmediatas, ni atajos que aseguren alcanzar a controlarla.

La magnitud del problema es global y la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoce formalmente la obesidad como una enfermedad crónica, compleja y multifactorial, y no simplemente como un factor de riesgo o un problema de estilo de vida.

Se estima que, en 2022, aproximadamente 2,5 mil millones de adultos (de 18 años o más) vivían con sobrepeso y, dentro de este grupo, 890 millones presentaban obesidad.

Según las estadísticas del Observatorio Nacional de Prospectiva del CEPLAN, la prevalencia de obesidad en la población adulta peruana aumentó de 21 % en 2017 a 25,7 % en 2024, lo que refleja una tendencia de crecimiento sostenido en los últimos años.

"En el ámbito de la obesidad no existen soluciones instantáneas o mágicas. Los tratamientos eficaces se sustentan en evidencia científica y requieren una evaluación clínica adecuada, seguimiento continuo y un enfoque integral. Abordar el tema con seriedad implica retornar a los principios de la práctica médica: tomar decisiones informadas en conjunto con un equipo de salud multidisciplinario", señaló la Dra. Mayra Guerrero, Gerente médico de Adium Perú, especialista en Medicina interna y Diabetología.

Sin estigma: iniciar la conversación

La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el sesgo y el estigma relacionados con el peso constituyen un fenómeno que puede perjudicar la salud y dificultar el acceso a una atención adecuada, por lo que recomienda abordar este tema desde un enfoque respetuoso y sustentado en evidencia.

En este contexto, los llamados atajos suelen presentarse como soluciones aparentemente sencillas para un problema que, en realidad, es de naturaleza compleja, omitiendo un aspecto fundamental: la necesidad de un plan de cuidado sostenible y adaptado a las características de cada persona.

Diversas instituciones de referencia en el ámbito de la salud coinciden en que, para lograr la pérdida o el mantenimiento del peso, la clave es un enfoque que pueda mantenerse a largo plazo. Esto incluye una alimentación equilibrada, actividad física regular y la implementación de cambios graduales y constantes, ya que los resultados de éxito no provienen de cambios drásticos, sino el logro de reducciones de peso en forma progresiva, acompañada de hábitos que se mantengan y consoliden con el tiempo.

Tratamientos disponibles: opciones médicas dentro de un abordaje integral

En la práctica clínica, el manejo de la obesidad requiere un enfoque integral, sostenido y definido en conjunto con el equipo de salud, quienes, según el criterio clínico, pueden incorporar el tratamiento médico con fármacos. La OMS en su primera guía mundial sobre el uso de terapias basadas en incretinas, que incluyen agonistas del receptor GLP‑1 y agonistas duales GIP / GLP-1, para el tratamiento de la obesidad en adultos, recomienda que, cuando estén indicadas, estas terapias deben formar parte de un plan de atención integral. Esto implica combinarlas con intervenciones en alimentación y actividad física, además de asegurar un seguimiento profesional continuo.

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