
Cómo prepararse hoy para empleos que aún no existen
La velocidad con la que cambian las economías y la tecnología está redefiniendo el concepto de empleabilidad. Según un estudio del Institute for the Future, el 85 % de los trabajos que existirán en 2030 aún no se han creado,este escenario global tiene un impacto directo en países como el Perú, donde la formación superior aún responde mayoritariamente a modelos tradicionales.
La formación universitaria enfrenta el reto de formar profesionales con competencias transferibles, pensamiento crítico y habilidades digitales que les permitan adaptarse a nuevas ocupaciones y sectores emergentes como tecnología, ingeniería, ciencia de datos y salud, áreas con alta proyección de crecimiento.
Para Enrique Vásquez, rector de la Universidad Autónoma del Perú, el desafío no es solo académico, sino también estratégico para el desarrollo del país. La educación superior tiene que dejar de reaccionar al mercado laboral y empezar a anticiparlo. Eso implica formar profesionales con bases sólidas, capaces de aprender continuamente y adaptarse a cambios que hoy aún no podemos prever.
Esta realidad refuerza la necesidad de ampliar una oferta educativa pertinente y descentralizada, alineada a las demandas del mercado laboral actual y futuro. Por ejemplo, en zonas como Lima Norte, donde el acceso a una oferta universitaria diversa ha sido históricamente limitado, las oportunidades de formación condicionan directamente las trayectorias laborales de miles de jóvenes.
De hecho, según datos del Ministerio de Educación (Minedu), solo una parte de los egresados de secundaria en estas zonas logra acceder a estudios universitarios, lo que impacta en sus posibilidades de inserción en empleos formales y de mayor especialización.
Vásquez subraya que ampliar el acceso a una formación alineada con las nuevas demandas productivas es fundamental para reducir estas brechas. Cuando acercamos educación universitaria de calidad a más jóvenes, no solo ampliamos el acceso, también estamos fortaleciendo el desarrollo del talento que el país va a necesitar en los próximos años.
Especialistas en empleo coinciden en que el futuro del trabajo exigirá perfiles híbridos, con conocimientos técnicos, capacidad de análisis y habilidades socioemocionales.
En ese sentido, las universidades cumplen un rol clave en la construcción de una fuerza laboral preparada para un entorno cada vez más dinámico y competitivo.



