Cómo gestionar el estrés, la fatiga y el burnout

En un contexto donde las dinámicas laborales evolucionan constantemente, la salud mental cobra un rol cada vez más relevante en las organizaciones.

En el Perú, el 70% de los trabajadores experimenta estrés crónico y 1 de cada 6 padece burnout, según el Instituto Nacional de Salud Mental, una situación que, además de impactar en el bienestar, puede afectar la concentración y la toma de decisiones en el entorno laboral, especialmente en sectores de alta exigencia operativa, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

"Hoy entendemos que la seguridad no solo depende de condiciones físicas, sino también del estado emocional de las personas. Un colaborador bajo estrés constante puede ver afectada su capacidad de atención, lo que incrementa el riesgo de errores o incidentes. Integrar la salud mental en la estrategia organizacional mejora la calidad de vida de los colaboradores e impacta positivamente en los resultados del negocio", señala Natalie Nakamura, Gerente de Seguridad y Salud Ocupacional de Celepsa.

Señales que marcan la diferencia

Identificar las alertas a tiempo es clave para prevenir consecuencias mayores. Entre las señales más frecuentes se encuentran el agotamiento persistente, la irritabilidad, la dificultad para concentrarse, la desmotivación y cambios en la conducta habitual.

"El burnout no aparece de forma repentina; suele manifestarse progresivamente a través de alertas que muchas veces se normalizan en el entorno laboral. Reconocerlas a tiempo permite intervenir de manera oportuna y evitar impactos más profundos en la salud y el desempeño", explica Nakamura.

En ese sentido, la evidencia muestra que existe una conexión directa entre la salud mental, la productividad y el clima laboral. Los equipos emocionalmente saludables tienden a ser más comprometidos, colaborativos y resilientes frente a los desafíos.

Del diagnóstico a la acción: el rol de las empresas

En el Perú, la seguridad y salud en el trabajo sigue siendo un reto vigente: solo en 2024 se registraron más de 37,900 accidentes laborales, de los cuales 280 fueron fatales, según el Ministerio de Trabajo.

"El gran desafío para las empresas es convertir las cifras en decisiones concretas. Desde Celepsa, venimos impulsando a fortalecer una cultura de seguridad y salud donde la vida está por encima de todo. Asimismo, contamos con iniciativas que promueven el bienestar de los colaboradores a través de acciones concretas como el cuidado de la salud física y mental, el equilibrio entre la vida personal y laboral, y la implementación de esquemas de trabajo más flexibles, entre otros. Este modelo nos permite avanzar hacia una gestión verdaderamente integrada", comenta la especialista.

De la reacción a la prevención

Uno de los principales desafíos sigue siendo cambiar el enfoque reactivo por uno preventivo. Muchas organizaciones aún abordan la salud mental cuando el problema ya es evidente, en lugar de anticiparse a través de una cultura de cuidado y escucha activa.

A nivel personal, también es importante adoptar hábitos que contribuyan al bienestar emocional, como establecer un equilibrio entre la vida laboral y personal, tomar pausas activas, priorizar el descanso y buscar apoyo cuando sea necesario.

Es por ello que el llamado es claro: avanzar hacia entornos laborales donde la seguridad y el bienestar integral vayan de la mano. Reconocer la salud mental como un componente clave no solo permite prevenir riesgos, sino también construir organizaciones más sostenibles, humanas y preparadas para el futuro.

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