
Cómo empezar el 2026 con una buena estrategia financiera
Iniciar un nuevo año representa una oportunidad para replantear hábitos financieros y construir estrategias que permitan alcanzar objetivos económicos a corto, mediano y largo plazo. Sin embargo, muchas personas no cuentan con un plan estructurado que les ayude a organizar sus ingresos, reducir deudas o comenzar a invertir de manera inteligente. Ante este panorama, Luis Eduardo Berrospi, CEO y fundador de Fluyez, fintech especializada en criptoactivos, comparte tres recomendaciones clave para que el 2026 sea el año en que las finanzas personales pasen de la improvisación a la estrategia.
1. Haz un diagnóstico real de tu situación financiera: Antes de establecer metas, es fundamental conocer el punto de partida. Esto implica identificar ingresos fijos y variables, listar todos los gastos mensuales (desde básicos hasta hormiga) y evaluar el nivel de endeudamiento. Un diagnóstico honesto permite detectar fugas de dinero, gastos innecesarios y oportunidades de ahorro. Herramientas digitales como apps de presupuesto o simplemente una hoja de cálculo pueden facilitar este ejercicio. El objetivo es tener claridad total sobre cuánto entra, cuánto sale y qué margen queda disponible para ahorro o inversión.
2. Define objetivos financieros específicos y alcanzables: Una buena estrategia financiera no se construye con deseos vagos como ahorrar más o gastar menos. Es necesario establecer metas concretas, medibles y con plazos definidos. Por ejemplo: crear un fondo de emergencia equivalente a 3-6 meses de gastos, reducir deudas de tarjetas de crédito en un 50% antes de junio, o destinar el 10% de los ingresos mensuales a una inversión diversificada. Tener objetivos claros permite diseñar acciones específicas y medir avances de manera tangible. Además, priorizar las metas según urgencia e impacto ayuda a enfocar esfuerzos en lo que realmente importa.
3. Diversifica tu estrategia de inversión y edúcate constantemente: ahorrar es importante, pero invertir es lo que permite que el dinero crezca. En 2026, la diversificación será clave: combinar instrumentos tradicionales (fondos mutuos, depósitos a plazo) con alternativas digitales puede ofrecer un balance entre estabilidad y potencial de crecimiento. La inversión inteligente requiere educación: entender cómo funcionan los activos, evaluar riesgos y mantenerse informado sobre tendencias del mercado son prácticas esenciales para tomar decisiones con criterio. Además, recomienda comenzar con montos pequeños mientras se aprende, antes de comprometer sumas mayores.
Iniciar el 2026 con una estrategia financiera sólida no requiere ser experto en economía, sino compromiso con hábitos más ordenados y decisiones más informadas. El primer paso siempre es el diagnóstico; el segundo, la acción. Este puede ser el año en que las finanzas personales dejen de ser fuente de estrés para convertirse en una herramienta de libertad y crecimiento.



