
Cómo detectar si el regreso a clases afecta la salud mental de tu hijo
El inicio del año escolar es una de las transiciones más importantes para niños y adolescentes. Cambian las rutinas, aumentan las exigencias académicas y se reconfiguran los vínculos sociales. Aunque es normal que se presente ansiedad o estrés en esta etapa, no siempre se trata de simples nervios.
"El regreso a clases genera un estrés que, en la mayoría de los casos, es adaptativo: prepara al niño para enfrentar nuevos retos. Sin embargo, debemos observar la intensidad, duración e impacto de ese malestar para saber si estamos ante una situación que requiere atención profesional", explica la Dra. María Elena Escuza, directora de la carrera de Psicología de la Universidad Norbert Wiener.
La regla clave: Cuándo preocuparse
La especialista recomienda aplicar la llamada regla de las tres D para diferenciar un proceso normal de una señal de riesgo:
Duración: los nervios suelen disiparse entre las primeras 2 y 4 semanas. Si persisten o empeoran después del primer mes, es una alerta.
Disfunción: si el menor deja de comer, presenta rechazo constante al colegio, se aísla o su rendimiento cae drásticamente, ya no hablamos de un proceso adaptativo.
Desproporción: una breve tristeza al despedirse es normal; una crisis de pánico solo con mencionar el colegio requiere evaluación.
En primaria, el estrés suele manifestarse de forma física o conductual, dolor de estómago, irritabilidad o llanto frecuente; mientras que en secundaria aparecen síntomas más emocionales y cognitivos, como pensamientos negativos constantes, insomnio o temor excesivo al fracaso.
Los escolares enfrentan además nuevas fuentes de presión, como la exposición constante en redes sociales, el ciberacoso y altas expectativas familiares. En ese contexto, minimizar sus emociones o centrarse únicamente en las notas puede aumentar la ansiedad en lugar de motivar.
Estrategias prácticas para las primeras semanas
Para facilitar la adaptación, la especialista recomienda:
- Ajustar el horario de sueño de forma gradual días antes del inicio de clases.
- Preparar mochila y uniforme la noche anterior para reducir el estrés matutino.
- Evitar interrogatorios al regresar del colegio y permitir un espacio de descompresión.
- Validar emociones sin dramatizar: escuchar antes de aconsejar.
"El mensaje más importante para los padres es que sus hijos son mucho más que sus calificaciones. La relación y el vínculo seguro que construyan en casa es el principal factor protector de su salud mental", concluye la psicóloga de la Universidad Norbert Wiener.



