
Calor extremo: Qué deben comer y beber tus hijos
Con las vacaciones escolares en pleno apogeo y la temperatura en aumento, mantener a los niños hidratados y bien nutridos es fundamental para disfrutar del verano sin contratiempos. El calor puede afectar especialmente a los más pequeños, quienes en esta temporada pasan más tiempo al aire libre, jugando y moviéndose, lo que aumenta el riesgo de deshidratación y golpes de calor.
"Los niños son especialmente vulnerables al calor intenso porque su organismo aún no regula bien la temperatura corporal, sudan menos que los adultos y se deshidratan con mayor rapidez. Además, muchas veces no expresan que tienen sed o que se sienten mal hasta que la situación ya es más grave", advierte Lourdes Lazo Álvarez, nutricionista docente de la Universidad Norbert Wiener.
Hidratación, lo más importante
- Agua, agua y más agua. Los niños deben tomar agua cada 20 o 30 minutos cuando están jugando al aire libre, incluso si no tienen sed. La sed ya es una señal de deshidratación leve.
- Evite las bebidas azucaradas, gaseosas y jugos industriales. Aunque parezcan refrescantes, pueden aumentar la sed y no hidratan adecuadamente. Si su hijo rechaza el agua, puede agregarle rodajas de limón, naranja o pepino para darle sabor natural.
- Los helados de fruta caseros son una excelente opción: congela agua con trozos de fruta y obten una merienda refrescante e hidratante.
Alimentos recomendados para días de calor
- Frutas con alto contenido de agua son sus mejores aliadas. La sandía, el melón, la piña, las naranjas y las uvas contienen más del 85% de agua. Puede ofrecerlas como snacks durante todo el día, cortadas en trozos pequeños y conservadas en el refrigerador.
- Verduras frescas como el pepino, el tomate, la lechuga y el apio también aportan hidratación. Prepárelos en ensaladas coloridas.
- Comidas ligeras son mejores que platos pesados y calientes. Opte por preparaciones frías o tibias: ensaladas de pasta, arroz con verduras, sándwiches ligeros, o pollo desmenuzado con vegetales.
Evite preparar comidas muy grasosas, fritas o con muchas salsas pesadas. Su digestión difícil aumenta la temperatura corporal y pueden causar malestar. Evite que los niños coman grandes cantidades de una sola vez. Es mejor ofrecerles porciones pequeñas varias veces al día.
Señales de alerta
Esté atento a estos síntomas de deshidratación en sus hijos: boca seca, llanto sin lágrimas, orina oscura o escasa, irritabilidad, cansancio extremo, mareos o dolor de cabeza. Si nota alguno de estos signos, lleve al niño a un lugar fresco, ofrézcale agua en pequeños sorbos frecuentes y, si los síntomas persisten, consulte con un médico.
"Recuerde, disfrutar del verano con los niños es posible si tomamos precauciones simples. Con pequeños ajustes en la alimentación, hidratación constante y vigilancia atenta, puede garantizar que sus hijos disfruten de unas vacaciones saludables y seguras", afirma la especialista de la Universidad Norbert Wiener.



