¿Tu hijo pasa mucho tiempo frente a una pantalla?

Casi la mitad de los niños peruanos presenta conductas sedentarias, según un informe del Instituto Nacional de Salud (INS). El reporte advierte que más de 125 mil niños de entre 8 y 11 años permanecen más de cinco horas al día inactivos.

En ese sentido, cuando el tiempo frente a las pantallas desplaza actividades como dormir, jugar, conversar o realizar actividad física, puede afectar el desarrollo cognitivo y emocional de los menores.

"El problema no es cuánto tiempo utiliza un niño una pantalla, sino qué actividades está dejando de realizar por permanecer conectado. El juego, el descanso y la interacción con la familia son fundamentales para su desarrollo", explica la Dra. Kelly Olivera, pediatra de la Clínica Stella Maris.

¿Cómo saber si mi hijo tiene una adicción a las pantallas?

Las señales que el especialista resalta son:

- Dificultad para dejar el dispositivo o irritabilidad cuando se limita su uso.
- Problemas para conciliar o mantener el sueño.
- Menor interés por jugar o realizar actividad física.
- Dificultad para concentrarse en otras actividades.
- Menor interacción con familiares o amigos.
- Cambios frecuentes en el estado de ánimo.
- El impacto en el desarrollo

Durante la infancia, el cerebro se encuentra en constante desarrollo y necesita experiencias variadas para fortalecer habilidades como el lenguaje, la atención, la memoria y la regulación emocional. Cuando las pantallas ocupan una parte importante del tiempo diario, pueden desplazar experiencias necesarias para el aprendizaje, el movimiento y la interacción social.

"Los primeros años requieren experiencias reales: conversar, jugar, manipular objetos, moverse y relacionarse con otras personas. Estas actividades contribuyen al desarrollo de habilidades que una pantalla por sí sola no puede reemplazar", señala el especialista.

¿Cómo establecer un uso saludable?

La Academia Americana de Pediatría recomienda adaptar el uso de pantallas a la edad y necesidades de cada niño. En menores de 2 años, se aconseja evitar su uso, salvo videollamadas; entre los 2 y 5 años, limitarlo a alrededor de una hora diaria de contenido de calidad y, en niños mayores, establecer límites que no interfieran con el sueño, la actividad física, el estudio ni la interacción familiar.

Los padres pueden establecer horarios definidos para el uso de dispositivos, evitar las pantallas durante las comidas y antes de dormir, priorizar el juego y la actividad física, y acompañar a los niños cuando consumen contenido digital. Se recomienda dejar de usar pantallas por al menos 2 horas antes de dormir para producir más melatonina, hormona del sueño, y así el menor tenga un sueño reparador. También es importante que los adultos den el ejemplo y establezcan momentos del día libres de dispositivos.

El objetivo es integrar la tecnología de manera equilibrada en la rutina familiar y evitar que reemplace actividades esenciales para el desarrollo. Si los cambios de conducta, sueño, concentración o interacción social persisten, se recomienda realizar una evaluación pediátrica.

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