3 tendencias que redefinen la inversión en inteligencia artificial

A nivel global, el 59 % de las empresas está adoptando un enfoque centrado en la tecnología para impulsar su evolución empresarial. Sin embargo, aquellas que dejan de lado el componente humano en este proceso tienen 1,6 veces más probabilidades de no obtener el rendimiento esperado de sus inversiones en inteligencia artificial*1.

En el Perú, esta realidad presenta características propias. "Durante este primer semestre identificamos un comportamiento consistente entre nuestros más de 600 clientes en el país: quienes ya digitalizaron sus procesos de gestión del talento son quienes ya están explorando y adoptando soluciones con IA de forma progresiva, a la par que invierten en fortalecer las habilidades de sus equipos. Van de la mano en un 50/50. Hoy, ninguna empresa peruana que quiere crecer de manera sólida elige entre tecnología o personas, sino que invierte en ambas al mismo tiempo. Son dos variables que actualmente se mueven juntas", explica Ana Paula Durán, líder de Customer Success de Mandü en Perú.

Pero, junto con la implementación de nuevas tecnologías aparecieron otras tendencias que las empresas están analizando e incorporando para lograr una transformación más sostenible. De acuerdo con Mandü, plataforma de HR Tech que acompaña a miles de líderes peruanos en la gestión del talento, estas son tres de las principales:

La IA está impulsando una revisión más profunda y real de los procesos internos

El entusiasmo por incorporar herramientas de inteligencia artificial ha llevado a muchas empresas a acelerar sus procesos de transformación. Sin embargo, también puso en evidencia una realidad: no todas las organizaciones están preparadas para dar ese salto.

Antes de implementar nuevas tecnologías, las empresas están comenzando a preguntarse si sus procesos están correctamente definidos, si cuentan con información organizada, si realmente han identificado las áreas donde la tecnología puede generar un mayor impacto y si cuentan con personal capacitado para emplearla. En las áreas de talento, como ocurre en otras unidades del negocio, cuando los procesos no están documentados y la información no está centralizada, la tecnología pierde capacidad para generar valor.

En Perú, incluso, muchas empresas aún necesitan iniciar su transición a la digitalización. Por ejemplo, en los últimos dos años, identificamos que el 24% de empresas que llegaron a nuestro ecosistema lo hicieron sin ninguna tecnología previa o con procesos de recursos humanos digitalizados solo de manera parcial. La tecnología no corrige procesos; los amplifica.

La gestión del liderazgo dejó de basarse en la percepción para empezar a medirse con datos

Está demostrado que el liderazgo influye directamente en variables como el compromiso, el bienestar, la claridad de los objetivos y la carga laboral de los equipos. Por ello, cada vez más empresas incorporan herramientas que les permiten medir esta relación con una frecuencia mayor y convertir esa información en acciones concretas.

"En el Perú, 6 de cada 10 empresas ya evalúan su clima laboral con una frecuencia mayor a una vez al año e incluyen indicadores orientados a comprender cómo fortalecer el rol de sus líderes dentro de la organización", precisa la ejecutiva.

Para las organizaciones, esta información se ha convertido en un indicador estratégico. Las empresas que no están midiendo esta relación podrían estar tomando decisiones sobre uno de sus principales activos sin contar con evidencia suficiente para hacerlo.

La cultura organizacional ya no es un activo intangible, hoy es un indicador de gestión y competitividad

Durante años, muchas organizaciones peruanas limitaron la cultura empresarial a conceptos como la misión, visión o los valores corporativos. Sin embargo, las dinámicas actuales están obligando a las compañías a observarla desde una perspectiva más operativa y medible.

Las encuestas periódicas, los sistemas de retroalimentación y las plataformas de gestión están permitiendo identificar cómo se vive realmente la cultura dentro de las organizaciones y cómo ésta impacta en variables relacionadas con el desempeño, la experiencia del colaborador, el ausentismo, la rotación y los resultados del negocio.

Esto es fundamental porque crea un balance donde la tecnología tiene como centro a las personas, quienes brindan una verdadera diferenciación a nivel empresarial por su capacidad de adaptabilidad, creatividad y juicio en medio de la incertidumbre o el cambio.

"En pleno 2026, muchas organizaciones peruanas ya tienen acceso a información y herramientas que pueden ayudarlas a mejorar su desempeño. El desafío ya no es saber qué hacer porque la data existe y la IA permite interpretarla con mayor agilidad. Hoy, el reto está en contar con equipos capacitados y, sobre todo, en tener la capacidad para ejecutar. Por eso, las empresas que estén midiendo a sus equipos con datos y convirtiendo esa información en decisiones concretas serán las que estarán mejor preparadas para competir en el futuro", finalizó Ana Paula Durán, líder de Customer Success de Mandü Perú.

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