¿Qué pasa con las instalaciones eléctricas durante y después de un sismo?

Los recientes terremotos registrados en distintos países han vuelto a poner sobre la mesa la importancia de la prevención ante una emergencia sísmica. En el Perú, esta preocupación cobra especial relevancia, ya que más de 9,8 millones de personas, alrededor del 30 % de la población, se encuentran en riesgo muy alto ante un sismo, de acuerdo con información del Cenepred. Sin embargo, además de los daños estructurales visibles, existen fallas que un movimiento fuerte puede ocasionar en las instalaciones eléctricas y que podrían manifestarse recién cuando se restablece la energía.

"El mayor riesgo puede presentarse después del movimiento sísmico, porque pueden quedar fallas ocultas en la instalación. Cuando se restablece el suministro, la corriente vuelve a circular por un sistema que podría no encontrarse en las mismas condiciones que antes del sismo", explica Christian Porras, especialista de producto de Conductores Eléctricos CELSA.

Por ello, después de un sismo fuerte no se debe asumir que una vivienda es eléctricamente segura solo porque las luces funcionan o no se observan cables rotos.

Una llave termomagnética que se dispara inmediatamente, chispas en tomacorrientes o tableros, olor a plástico quemado, zumbidos, interruptores desplazados o cables expuestos son señales que requieren atención. Si la edificación presenta grietas o daños estructurales, el cableado oculto dentro de paredes y losas también podría haberse visto comprometido.

¿Qué hacer antes, durante y después de un sismo?

Antes, revisar la instalación: el tablero eléctrico debe permanecer accesible y sus circuitos correctamente identificados. Porras, recomienda verificar periódicamente el estado de cables, tomacorrientes, canalizaciones, sistemas de protección y puesta a tierra.

Las conexiones improvisadas, extensiones utilizadas de manera permanente o conductores deteriorados deben ser revisados y corregidos por personal calificado.

Durante, no intentar desconectar los equipos: mientras la estructura está en movimiento, la prioridad es proteger la integridad física. No se debe correr hacia el tablero eléctrico, desenchufar electrodomésticos ni manipular interruptores.

Después, no restablecer inmediatamente la electricidad: antes de volver a energizar la vivienda, es necesario descartar fugas de gas o agua y revisar visualmente el tablero, los tomacorrientes, interruptores y canalizaciones. Si existen daños estructurales o eléctricos, la alimentación debe permanecer desconectada hasta que un profesional determine que es seguro restablecerla.

El especialista señala que, uno de los errores más peligrosos es volver a conectar la electricidad sin haber descartado previamente una fuga de gas. Al accionar un interruptor o conectar un equipo puede generarse una pequeña chispa que, ante la presencia de gas acumulado, podría desencadenar un incendio o una explosión. Por ello, si existen daños visibles en la edificación, la revisión de las condiciones de seguridad debe realizarse antes de restablecer el suministro eléctrico.

En un país de alta sismicidad como el Perú debemos pasar de una actitud reactiva a una cultura de prevención. Una instalación correctamente diseñada, mantenida y protegida tendrá mayores posibilidades de conservar su integridad durante un movimiento sísmico y reducir los riesgos cuando vuelva la energía.

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