Cuatro claves para convertir las diferencias en una ventaja

Gestionar equipos en entornos cada vez más diversos y cambiantes se ha convertido en una capacidad clave para las organizaciones.

De acuerdo con el Global Human Capital Trends 2026 de Deloitte, siete de cada diez líderes empresariales consideran que su principal estrategia competitiva para los próximos tres años será desarrollar organizaciones más ágiles y capaces de adaptarse rápidamente. En este escenario, la capacidad de articular personas con distintas experiencias, perspectivas y formas de trabajo adquiere un rol cada vez más relevante.

Para Carlos Tasso, Docente Internacional de Doctorados de la Escuela de Postgrado de la Universidad Tecnológica del Perú (UTP), este desafío cobra especial relevancia porque reunir perfiles diferentes no garantiza por sí solo mejores resultados. El impacto de la diversidad puede ser positivo o negativo dependiendo de cómo sea gestionada. “El líder debe ayudar a todos a avanzar en una misma dirección y, al mismo tiempo, aprovechar la diversidad para construir mejores soluciones”, explica Tasso.

La diversidad dentro de una organización va más allá del género o la nacionalidad e incluye distintas culturas, generaciones, experiencias, creencias y formas de interpretar la información. Frente a este escenario, Tasso comparte cuatro claves para gestionar estas diferencias y convertirlas en una ventaja:

1. Ampliar la mirada sobre la diversidad. Reconocer que las personas pueden observar un mismo problema desde perspectivas diferentes permite incorporar nuevas alternativas para resolver los desafíos de una organización. Para Tasso, esta variedad también ayuda a reducir el denominado pensamiento de grupo, que aparece cuando predomina una sola forma de analizar una situación.

2. Comprender el contexto cultural. En equipos multiculturales, las diferencias pueden manifestarse en la forma de comunicarse, establecer relaciones profesionales o tomar decisiones. El especialista advierte sobre el etnocentrismo: interpretar otras realidades únicamente desde los parámetros de la propia cultura. Por ello, los líderes deben desarrollar sensibilidad frente al contexto y comprender que una práctica habitual en un entorno puede ser interpretada de manera diferente en otro.

3. Adaptar la comunicación y el feedback. No todas las personas reciben o interpretan un mensaje de la misma manera. Una comunicación que para alguien resulta directa puede ser percibida de forma distinta por otro integrante del equipo. Tasso recomienda mantener una comunicación de doble vía y brindar retroalimentación de manera constructiva e individual, especialmente al abordar oportunidades de mejora, para orientar el desarrollo sin afectar la motivación.

4. Escuchar antes de tomar decisiones. Al asumir el liderazgo de un equipo, conocer a sus integrantes y comprender cómo funciona el grupo debe preceder a cualquier intento de transformación. Esto implica escuchar distintas perspectivas e involucrar a las personas en la construcción de soluciones.

"El líder tiene que ser humilde y entender que su éxito depende del éxito del equipo. Primero debe escuchar a todos para tener una visión global de lo que está pasando", señala Tasso. Esta apertura también permite fortalecer el sentido de pertenencia e involucrar a las personas en los resultados colectivos.

La participación de Carlos Tasso, se realiza en el marco de la Semana Internacional de Doctorados de la Escuela de Postgrado UTP. Durante su visita, está a cargo del curso Liderazgo y Gestión de Equipos Diversos y Multiculturales, dirigido a estudiantes del Doctorado en Administración Estratégica de Negocios, como parte de una iniciativa que acerca a los estudiantes a docentes y experiencias internacionales frente a los desafíos actuales de la gestión y el liderazgo.

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