
4 señales de que tu equipo necesita descanso
egún el Reporte de Burnout Laboral 2025 de Buk, uno de cada seis trabajadores peruanos experimenta agotamiento profesional de forma frecuente o constante, la cifra más alta de la región, superando a Colombia, México y Chile.
A ello se suma que el 78% de los trabajadores peruanos sufre estrés o agotamiento excesivo y el 84% afirma sentirse más agotado que el año anterior, según el estudio Burnout 2025 de Bumeran. En este contexto crece un fenómeno silencioso: el quiet vacationing, la práctica de desconectarse en secreto porque los trabajadores sienten que no pueden pedir descanso abiertamente.
"El quiet vacationing no es el problema. Es el síntoma de una cultura que no ha sabido evolucionar. Si una persona siente que tiene que esconder su descanso, lo que realmente está diciendo es que no se siente segura siendo transparente en su organización", señaló Fernando Fernández, Director del Área de Marketing y Transformación Digital de EAE Business School.
Por ello, el profesor identifica cuatro señales concretas que indican que un equipo está llegando al límite y necesita descanso urgente:
Fatiga que no se resuelve con una noche de sueño. Ya no hablamos de cansancio puntual, sino de agotamiento estructural que se manifiesta en pequeños errores de atención, olvidos y pérdida de calidad en el trabajo. En entornos remotos e híbridos, esto se traduce en presentismo digital: personas que se conectan, pero no están presentes. Cámaras apagadas, respuestas mínimas, participación que no aporta.
Cinismo y desconexión emocional. El trabajo deja de importar, desaparece la iniciativa y los logros no se celebran. Es cuando aparece el cumplo y ya. En las generaciones más jóvenes, esto raramente se expresa de forma directa, lo habitual es una retirada progresiva. Un fenómeno que afecta especialmente a los knowledge workers, donde hasta el 83% reporta algún nivel de burnout, convirtiendo el desgaste en la norma y no en la excepción.
Mayor irritabilidad y fricciones en el equipo. Equipos que antes gestionaban bien el feedback y las conversaciones profesionales empiezan a reaccionar de forma defensiva o desproporcionada. En entornos digitales, ese desgaste se amplifica y contamina toda la dinámica del grupo.
Caída de métricas acompañada de comportamientos evasivos. Esta es probablemente la señal más visible para la empresa: plazos incumplidos, absentismo y, cada vez más, conductas para simular actividad. De hecho, casi la mitad de los empleados reconoce haber fingido estar online en alguna ocasión. No se trata de falta de compromiso, es la señal de un sistema que mide presencia en lugar de valor.
"Cuando estas cuatro señales aparecen juntas, no estamos hablando de un problema de la persona. Estamos hablando de un problema de cultura y de modelo de trabajo. Ahí es donde el liderazgo tiene que actuar, no después", agregó Fernando Fernández, Director del Área de Marketing y Transformación Digital de EAE Business School.
El desgaste laboral no gestionado tiene un costo concreto para las organizaciones: un profesional con burnout tiene casi tres veces más probabilidades de renunciar, y reemplazarlo puede costar hasta el doble de su salario anual. Detectar las señales a tiempo, construir culturas donde pedir descanso no se perciba como debilidad y medir resultados en lugar de presencia son hoy las decisiones de liderazgo más rentables que puede tomar una organización.



