
¿Cómo comenzar a aportar a la sostenibilidad desde mi casa?
En el marco del Día Mundial del Ambiente, especialistas recuerdan que muchas de las decisiones que tomamos diariamente, desde cómo nos movilizamos hasta la forma en que consumimos alimentos o utilizamos plásticos, tienen un impacto directo en el medio ambiente. Aunque muchas veces estos hábitos pasan desapercibidos, pequeñas acciones sostenidas pueden contribuir significativamente a reducir la contaminación y el desperdicio de recursos.
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), a nivel global se producen entre 353 y 400 millones de toneladas de plástico al año, de las cuales cerca del 50% corresponde a plásticos de un solo uso. A ello se suma que los sistemas agroalimentarios y energéticos generan cerca de un tercio de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, evidenciando cómo los hábitos de consumo y producción tienen un impacto directo en el cambio climático.
En este contexto, Mercedes Gomez, directora de la carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC), muchos de los hábitos cotidianos que generan mayor impacto ambiental suelen pasar desapercibidos en la rutina diaria. Entre las prácticas diarias con mayor impacto ambiental se encuentran el uso del transporte privado en trayectos cortos, el desperdicio de alimentos, el consumo excesivo de energía y el uso de plásticos de un solo uso. También influyen hábitos poco percibidos como dejar luces o equipos electrónicos encendidos innecesariamente o desperdiciar agua.
Uno de los problemas que más preocupa actualmente es el desperdicio de alimentos. Según estimaciones internacionales, cada año se desperdician más de mil millones de toneladas de comida en el mundo, lo que representa entre el 8% y 10% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. “La pérdida de alimentos implica también desperdiciar recursos como agua, energía y suelo utilizados durante su producción. Desde casa, acciones simples como planificar compras, conservar adecuadamente los alimentos o aprovechar las sobras pueden marcar una diferencia importante”, agrega Gomez.
Frente a este escenario, la especialista comparte algunas recomendaciones accesibles para adoptar hábitos más sostenibles en la vida diaria:
Reducir el uso de plásticos descartables: Usar bolsas reutilizables, botellas personales o evitar productos de un solo uso ayuda a disminuir significativamente la generación de residuos.
Evitar el desperdicio de alimentos: Planificar las compras, servir porciones adecuadas y reutilizar alimentos sobrantes contribuye a reducir el impacto ambiental asociado a la producción de comida.
Ahorrar agua y energía en casa: Apagar luces innecesarias, desconectar equipos electrónicos y reducir el tiempo de ducha son acciones simples que permiten optimizar recursos y disminuir el consumo energético.
Apostar por una movilidad más sostenible: Siempre que sea posible, se recomienda utilizar transporte público, caminar, usar bicicleta o compartir vehículo para reducir las emisiones contaminantes.
Asimismo, Gomez señala que uno de los errores más frecuentes es pensar que llevar una vida sostenible implica realizar cambios extremos o costosos. Muchas personas creen que adoptar hábitos sostenibles es difícil o caro, cuando en realidad pequeños cambios constantes pueden generar un impacto importante. La clave está en incorporar acciones realistas que puedan mantenerse en el tiempo.
Construir hábitos más responsables no solo contribuye al cuidado del medio ambiente, sino también al uso más eficiente de recursos dentro del hogar y la sociedad. Separar residuos, consumir solo lo necesario y reducir los desperdicios, son acciones que cualquier persona puede empezar a aplicar desde hoy. Los cambios pequeños, cuando se sostienen en el tiempo, sí generan una diferencia.



