
IA: Motor de crecimiento o nuevo frente de riesgo digital
La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una de las principales herramientas para impulsar la productividad, automatizar procesos y mejorar la toma de decisiones en las organizaciones. Sin embargo, su rápida adopción también está abriendo nuevos desafíos en materia de seguridad digital, convirtiéndose en un factor que las empresas no pueden pasar por alto.
De acuerdo con especialistas del sector tecnológico, cada vez más compañías incorporan soluciones de IA en áreas como atención al cliente, análisis de datos, recursos humanos, marketing y gestión operativa. No obstante, muchas veces estas implementaciones se realizan sin una evaluación adecuada de los riesgos asociados al manejo de información sensible.
"La IA representa una gran oportunidad para el crecimiento empresarial, pero también puede convertirse en una nueva superficie de ataque para los ciberdelincuentes si no se implementa bajo criterios de seguridad. El reto está en aprovechar su potencial sin comprometer la confidencialidad de los datos ni la continuidad de las operaciones", señaló Tomás Fernández, especialista en ciberseguridad de ITQ Latam.
Uno de los principales riesgos identificados por los expertos es el uso de plataformas de IA generativa sin políticas internas claras. En algunos casos, colaboradores comparten información corporativa, documentos confidenciales o datos estratégicos en herramientas públicas, exponiendo a las organizaciones a posibles fugas de información.
Además, la IA también está siendo utilizada por actores maliciosos para desarrollar ataques más sofisticados. Entre ellos destacan correos fraudulentos altamente personalizados, campañas de ingeniería social más difíciles de detectar y la creación de contenido falso o deepfakes que pueden afectar la reputación de personas y empresas.
Frente a este escenario, Fernández recomienda que las organizaciones incorporen la ciberseguridad como un componente esencial de cualquier estrategia de transformación digital. Esto incluye establecer políticas de uso de IA, capacitar a los colaboradores, monitorear continuamente los sistemas y aplicar controles de acceso que reduzcan la exposición a riesgos.
La conversación ya no debe centrarse únicamente en qué tan rápido podemos adoptar inteligencia artificial, sino en qué tan preparados estamos para hacerlo de manera segura. Las empresas que logren equilibrar innovación y protección serán las que obtengan una ventaja competitiva sostenible en el tiempo.
Los especialistas coinciden en que la inteligencia artificial continuará transformando el entorno empresarial durante los próximos años.
Sin embargo, su verdadero valor dependerá de la capacidad de las organizaciones para gestionar adecuadamente los riesgos digitales que acompañan esta nueva revolución tecnológica.



