
5 situaciones de riesgo en carretera y cómo enfrentarlas
Muchas familias aprovechan el feriado de Semana Santa para viajar hacia el sur del país, lo que incrementa considerablemente el flujo vehicular en vías como la Panamericana Sur. En ese mismo periodo de 2025, Rutas de Lima proyectó un aumento cercano al 40% en el tránsito, evidenciando la alta demanda de desplazamientos durante estas fechas.
En este contexto, estar preparados para enfrentar posibles imprevistos resulta fundamental. Por ello, Mitsubishi Motors Perú, marca representada por Astara, identifica cinco escenarios de riesgo en carretera y comparte recomendaciones prácticas para afrontarlas de manera segura:
Congestión vehicular y maniobras imprudentes. El alto flujo de autos puede generar tráfico denso, cambios bruscos de carril y uso indebido de la vía auxiliar.
En estas condiciones, es importante mantener una distancia que permita reaccionar ante frenadas repentinas, circular a una velocidad constante y evitar maniobras para ganar espacio, ya que suelen incrementar el riesgo de choques. Anticiparse a los movimientos de otros conductores y respetar la propia línea de circulación contribuye a una conducción más segura.
Fatiga o somnolencia al volante. Los viajes largos, especialmente en salidas tempranas o retornos nocturnos, reducen la concentración y el tiempo de respuesta. Para prevenirlo, se recomienda dormir bien antes del viaje, evitar comidas pesadas o alcohol y realizar pausas cada dos horas, incluso si no hay sensación de cansancio. Señales como parpadeo constante, dificultad para mantener la trayectoria o falta de atención indican la necesidad de detenerse de inmediato en un lugar seguro.
Fallas mecánicas en ruta. Un desperfecto puede presentarse incluso tras una revisión previa. Frente a ello, es fundamental detenerse fuera de la vía de circulación, encender las luces intermitentes y colocar los triángulos de seguridad a una distancia adecuada para alertar a otros conductores. Luego, identifica el tipo de problema: si es una llanta pinchada o batería descargada, puede resolverse con herramientas básicas; ante fallas más complejas, evita manipular el vehículo sin conocimiento, ya que podrías agravar la situación o exponerte a un accidente.
Baja visibilidad o condiciones climáticas adversas. La neblina, llovizna o polvo reducen el campo de visión y la adherencia del vehículo. En estos casos, es clave disminuir la velocidad, aumentar la distancia de seguridad y evitar frenadas o giros bruscos. Se deben usar luces bajas —las altas generan reflejo y dificultan la visión— y, si se cuenta con neblineros, encenderlos para mejorar la visibilidad a corta distancia y facilitar que otros conductores detecten la presencia en la vía.
Emergencias en carretera. Accidentes o problemas de salud requieren actuar con rapidez y orden. Lo primero es resguardar a los ocupantes y señalizar el vehículo para evitar nuevos incidentes, además de contactar a los servicios de emergencia. En estos casos, el carril auxiliar cumple un rol clave, ya que permite el desplazamiento de ambulancias, grúas y equipos de asistencia. Invadirlo puede retrasar la atención y afectar a quienes dependen de una respuesta oportuna.



