
Cómo están cambiando las decisiones de hidratación en verano
Con picos de temperatura que desafían la rutina diaria, el verano en Perú ha dejado de ser solo una estación para convertirse en un reto de bienestar. Aunque comúnmente se asocia la falta de líquidos con la fatiga física, la evidencia científica revela un impacto alarmante. Según un artículo publicado por la plataforma NeuronUp, una deshidratación leve, de apenas el 1 % o 2 %, es suficiente para alterar los niveles de atención, afectar la memoria a corto plazo y alterar el estado de ánimo.
Asimismo, el Ministerio de Salud (Minsa) enfatiza en que no se debe esperar a sentir sed para beber líquidos, ya que esta sensación es una señal de alerta tardía que indica que el proceso de deshidratación ya ha comenzado en el organismo.
Además, recomienda a la población reforzar su hidratación durante el verano para prevenir los golpes de calor y sugiere consumir entre 6 y 8 vasos de líquidos al día, de los cuales al menos 4 deben ser de agua pura, mientras que el resto puede incluir infusiones, refrescos o jugos naturales sin azúcar.
Este llamado a la prevención ha transformado la manera en que los peruanos gestionan su consumo diario, pasando de una hidratación por necesidad a una basada en el disfrute y la variedad. Al respecto, Andrea Vargas, customer marketing manager de Industrias San Miguel - ISM, señala que la clave para mantener estos hábitos reside en la versatilidad de las opciones disponibles.
"El consumidor actual entiende que el agua es vital para su rendimiento mental, pero busca alternativas que eviten la monotonía. Las aguas saborizadas se han posicionado como un aliado estratégico al ofrecer opciones ligeras y con sabores frutales que incentivan una hidratación constante", explica.
Para integrar la hidratación en la rutina diaria, la especialista comparte algunas recomendaciones clave:
Integrar el agua en la rutina diaria: Se recomienda asociarlo a actividades cotidianas. Por ejemplo, beber un vaso de agua al despertar, al iniciar la jornada laboral o antes de cada comida. Estos momentos aseguran una base mínima de hidratación sin tener que tener un recordatorio.
Incorporar variedad: Alternar el consumo de agua pura con opciones saborizadas facilita alcanzar los objetivos diarios. Presentaciones como Loa saborizada permiten disfrutar de sabores naturales, con una experiencia ligera, sin azúcar y sin calorías.
Temperaturas adecuadas: Mantener las bebidas a una temperatura fresca, no solo optimiza la absorción del líquido en el organismo sino que hace la experiencia mucho más gratificante bajo altas temperaturas. Esto motiva al usuario a beber con más frecuencia gracias a la sensación de alivio inmediato.
Agua al alcance: Mantener siempre una botella en el bolso o cerca al lugar de trabajo. El recordatorio visual es la forma más efectiva de reducir la pereza al hidratarse.
En un contexto donde las temperaturas son cada vez más intensas y las rutinas se mantienen activas incluso en verano, hidratarse mejor implica anticiparse y ser constantes. Se trata de integrar pequeñas decisiones diarias que permitan sostener el bienestar físico a lo largo del día.
"La clave de la hidratación está en integrar el consumo de líquidos de forma fluida en nuestras actividades, eligiendo opciones que nos gusten y que nos motiven a beber constantemente. Cuando el bienestar se disfruta, el hábito se mantiene por sí solo", concluye Andrea Vargas.



