Regreso a clases: Gastos invisibles que los padres no consideran

La campaña escolar representa uno de los desembolsos más importantes del año para las familias peruanas. Según la Cámara de Comercio de Lima, las familias gastarían un presupuesto estimado que va desde los S/600 a S/1.200, por hijo, este 2026. A este escenario se suma un contexto de mayor presión financiera: según Datum, el 30% de los peruanos anticipa dificultades para cubrir la totalidad de los gastos asociados al inicio del año escolar.

Más allá de los rubros tradicionales (como útiles, uniformes y matrículas), existen una serie de “gastos invisibles” vinculados al proceso educativo que suelen quedar fuera del presupuesto inicial y que, en conjunto, incrementan significativamente la carga económica de los hogares. Frente a esta realidad, especialistas en tecnología para el hogar de Epson analizan estos costos menos evidentes y explican cómo el uso de soluciones tecnológicas adecuadas puede contribuir a una gestión más eficiente del gasto familiar.

1. Impresiones y copias escolares en casa

Más allá del material didáctico que el docente proporciona directamente en el aula, una parte fundamental del proceso de aprendizaje de los estudiantes se traslada al hogar, y con ello, la necesidad recurrente de impresión. Esto se vuelve más frecuente en los niveles iniciales y primeros años de primaria, donde el contenido físico resulta esencial.

Según Daniel Hoyos, Product Manager de impresoras y consumibles de Epson Perú, imprimir apenas unas cuantas hojas por semana puede traducirse en cientos de páginas al mes. En este escenario, se recomienda evaluar soluciones de impresión de alto rendimiento para el hogar, como las impresoras EcoTank de Epson, que gracias a su sistema de tanques de tinta permiten imprimir grandes volúmenes a un costo por página significativamente menor, reduciendo hasta un 95% los costos de impresión.

2. Consumo energético y uso intensivo de dispositivos

La incorporación de laptops, tablets, impresoras y routers al día a día escolar ha elevado de forma sostenida el consumo eléctrico en los hogares, especialmente en aquellos con estudiantes de secundaria que combinan clases presenciales con actividades digitales. Este uso continuo suele reflejarse en incrementos mensuales en el recibo de luz que no siempre se atribuyen directamente al proceso educativo. Para contener este impacto, los especialistas recomiendan optar por dispositivos diseñados para un consumo energético eficiente, apagar los equipos cuando no estén en uso y centralizar las tareas digitales en franjas horarias definidas, lo que permite un mayor control del gasto sin afectar el rendimiento académico.

3. Accesorios tecnológicos que se renuevan durante el año

Más allá de los equipos principales, el estudio prolongado frente a pantallas ha convertido en indispensables accesorios como audífonos con micrófono, cámaras web, teclados, mouses o soportes para laptop. Por ejemplo, un estudiante que asiste a clases virtuales o híbridas puede necesitar reemplazar sus audífonos a mitad de año por fallas en el micrófono, o incorporar un soporte para laptop para mejorar la postura durante largas jornadas de estudio.

Aunque se trata de compras de menor monto frente a una laptop o tablet, su reposición a lo largo del año suele acumularse y generar un gasto adicional que muchas familias no contemplan en su presupuesto inicial. Evaluar la durabilidad de estos accesorios, optar por soluciones versátiles y planificar su reposición permite distribuir mejor el gasto tecnológico y evitar desembolsos imprevistos.

4. Reimpresiones por errores y desperdicios de insumos

Las correcciones de último momento, cambios de formato o errores en los trabajos escolares suelen traducirse en múltiples reimpresiones, un gasto pequeño en apariencia pero significativo cuando se acumula a lo largo del año. Este consumo adicional de papel y tinta impacta directamente en el presupuesto familiar. Para reducirlo, se recomienda revisar los documentos en pantalla antes de imprimir, utilizar funciones como vista previa y selección de páginas específicas, y ajustar correctamente márgenes y escalas. Estas medidas simples permiten disminuir el desperdicio de insumos y hacer un uso más eficiente de los recursos de impresión en el hogar.

"En un entorno económico que exige una mayor gestión de los recursos, analizar el costo a largo plazo de los gastos escolares es un paso fundamental en la planificación familiar. Esta perspectiva permite a los padres no solo enfrentar el inicio del año escolar con mayor control, sino también reducir gastos innecesarios y aprovechar mejor los recursos disponibles durante todo el ciclo educativo", explicó Hoyos.

Considerar estos gastos menos visibles y planificarlos con anticipación permite a las familias enfrentar el año escolar con mayor previsión y equilibrio financiero.

Más allá del desembolso inicial, una gestión eficiente de los recursos (incluida la tecnología que acompaña el proceso educativo) puede marcar la diferencia a lo largo de todo el año, ayudando a evitar sobrecostos y a tomar decisiones de consumo más informadas.

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