
El interés por la ciencia se cultiva desde el colegio
En un laboratorio escolar, mientras se discuten por qué el aceite flota sobre el agua, una niña lidera el experimento, formula hipótesis y organiza a su equipo. Escenas como esa, cada vez más frecuentes en las aulas, que apuestan por el aprendizaje práctico, pueden marcar la diferencia entre abandonar la ciencia o vislumbrar una futura ingeniera, bióloga, investigadora o doctora. La vocación científica, como señalan especialistas, no aparece al postular a la universidad, sino que se siembra desde la niñez.
El Día Internacional de la Niña y la Mujer en la Ciencia, nos recuerda que solo el 35 % de quienes se gradúan en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) son mujeres, y que el 33,3 % es el porcentaje medio mundial de mujeres investigadoras, según la UNESCO. Igualmente, la OCDE señala que en los países ALC solo el 14 % de las chicas de 15 años aspiran a trabajar en carreras STEM, en comparación con el 26 % de los chicos.
Entonces, uno de los retos es cómo motivamos un genuino interés en las niñas por la ciencia y la tecnología. Para la educadora Claudia Urmeneta, coordinadora del área de Ciencias en Innova Schools, la clave está en cambiar cómo se enseña. Es importante trabajar desde el currículum, partir de preguntas interesantes y despertar esa curiosidad, para proponer actividades prácticas donde ser observe algún fenómeno. Así, se descubre el interés a partir de la indagación y se destierra la idea de las respuestas perfectas y se plantean hipótesis propias.
Esto requiere llevar la ciencia a lo cotidiano a través de la observación de fenómenos del entorno, de la experimentación y la vinculación con problemas reales y de actualidad. La posibilidad de conectar el aprendizaje con la vida diaria genera que los estudiantes dejen de ver la ciencia como un evento lejano.
Otro aspecto importante para motivar el interés en las niñas por la ciencia es el trabajo colaborativo. Este cumple un rol central porque los proyectos en equipo permiten que niñas y niños roten responsabilidades y asuman liderazgo. En este punto es clave que el profesor tenga una mirada integral y les dé también a las estudiantes mujeres el rol de liderar procesos de investigación.
A esto debe sumarse un cambio cultural, desterrar la idea de que el equivocarse es fracasar, y considerarla como una oportunidad para aprender. Así han avanzado los científicos a lo largo de la historia.
Referentes y ejemplos en la ciencia
La falta de referentes femeninos sigue siendo otra barrera. Visibilizar a científicas históricas y contemporáneas —desde Marie Curie hasta investigadoras peruanas de la actualidad— ayuda a que las estudiantes se proyecten en esos espacios. Iniciativas de divulgación, ferias escolares y talleres buscan precisamente acercar esos modelos.
El acompañamiento familiar también es muy influyente. Los mensajes que refuercen la curiosidad y eviten los estereotipos pueden impulsar y sostener vocaciones tempranas.
Revelar datos sobre oportunidades laborales y casos de éxito permite que las adolescentes imaginen un futuro profesional posible en laboratorios, centros de innovación o empresas tecnológicas y de investigación.
Para Urmeneta, el mensaje final es claro: la ciencia necesita miradas más diversas y las niñas ya tienen las habilidades para asumir ese reto. Las interrogantes de las niñas y las mujeres son fundamentales para comprender el mundo y encontrar soluciones a los problemas actuales. Sembrar esa curiosidad desde el aula hoy puede definir quiénes liderarán los descubrimientos del mañana.



