
Dislipidemia: Mitos que ponen en riesgo la salud cardiovascular
El exceso de peso se ha convertido en uno de los principales factores de riesgo para la salud cardiovascular en el Perú. De acuerdo con el World Obesity Atlas, informe global elaborado por la Federación Mundial de Obesidad, hacia el año 2030 el 77 % de los hombres adultos y el 80,6 % de las mujeres adultas en el país tendrá un índice de masa corporal (IMC) por encima de los niveles normales.
Esta proyección coincide con la evolución reciente registrada a nivel nacional. Según el Ministerio de Salud (Minsa), durante el 2025 el sobrepeso alcanzó al 36,5 % de la población peruana, mientras que la obesidad continúa en aumento, especialmente en zonas urbanas, elevando el riesgo de dislipidemia, una alteración de los lípidos en sangre.
¿Qué es la dislipidemia y cómo puede afectar a la salud?
La dislipidemia se produce cuando disminuye el colesterol HDL o colesterol bueno, encargado de recoger el exceso de grasa de las arterias para su eliminación y, al mismo tiempo, aumentan el colesterol LDL o colesterol malo y los triglicéridos. Este desequilibrio favorece la formación de placas que pueden obstruir las arterias y derivar en complicaciones graves como infartos al corazón, accidentes cerebrovasculares y enfermedades metabólicas, incluido el hígado graso no alcohólico.
La dislipidemia sigue rodeada de mitos. Entre los más frecuentes está creer que todo el colesterol es malo, que todas las grasas deben eliminarse de la alimentación, que los suplementos naturales reemplazan a los medicamentos o que solo las personas con sobrepeso pueden tener colesterol alto. También persiste la falsa idea de que, al iniciar tratamiento farmacológico, se puede descuidar la alimentación.
"El colesterol alto no suele presentar síntomas evidentes, por lo que muchas personas subestiman su riesgo. La desinformación y las falsas creencias pueden retrasar un diagnóstico oportuno y un tratamiento que resulta clave para prevenirlo", mencionó Belen Rodríguez, nutricionista de RIMAC Seguros.
El sobrepeso, la obesidad y la inactividad física agravan este problema. El exceso de peso reduce los niveles de colesterol protector y eleva los triglicéridos, mientras que el sedentarismo incrementa el colesterol malo y la acumulación de grasa visceral, aumentando el riesgo cardiovascular y metabólico.
La prevención y el tratamiento de la dislipidemia pasan por cambios conscientes y sostenidos en el estilo de vida. Acciones simples, como caminar al menos 30 minutos al día, mejorar la alimentación, controlar el peso y contar con acompañamiento profesional, pueden mejorar los niveles de lípidos en sangre y reducir significativamente los riesgos para la salud.
"La dislipidemia, el sobrepeso y el sedentarismo forman un círculo que puede romperse con información confiable, hábitos saludables y acceso oportuno a orientación médica, pilares fundamentales para proteger la salud cardiovascular y mejorar la calidad de vida de los peruanos", concluyó.



