
3 claves para cuidarte este verano
El cuidado de la piel ya no se trata solo de aplicarse protector solar en verano. Especialistas advierten que el daño se acumula a lo largo del tiempo y que muchas de las lesiones más relevantes ocurren durante actividades cotidianas que suelen pasar desapercibidas.
Bajo esta premisa surge la fotoprotección 360, un enfoque integral que combina filtros solares, prendas con protección UV, y hábitos responsables durante todo el año.
El cáncer de piel ocupa el tercer lugar entre las enfermedades oncológicas más reportadas a nivel nacional, según el Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades. Entre 2021 y 2023, se registraron 3,525 casos en el país.
¿Qué es el FPS y por qué es tan importante?
El FPS (Factor de Protección Solar) indica cuánto disminuye la radiación UVB (Radiación Ultravioleta B) que llega a la piel, pero no significa protección total. Por ejemplo, un FPS 50 filtra cerca del 98% de los rayos UVB. Aun así, ningún protector solar bloquea el 100% de la radiación y, en la práctica, la protección real puede ser menor si no se aplica la cantidad adecuada o no se reaplica.
Ante ello, los especialistas de Oncosalud recuerdan que el bloqueador solar es solo una parte de la protección y que debe complementarse con otras medidas para reducir realmente el impacto de la radiación ultravioleta en la piel. Por este motivo, los expertos destacan tres claves fundamentales para protegernos de la radiación UV y prevenir así el cáncer de piel.
Bloqueador desde 50 FPS
La Dra. Denisse Bretel, oncóloga de Oncosalud, recomienda optar por un protector broad-spectrum (amplio espectro) con un FPS mínimo de 50. Debe aplicarse de manera generosa entre 15 y 30 minutos antes de la exposición y renovarse cada dos horas, o después de nadar, sudar o secarse con toalla, ya que el roce y el agua reducen su efectividad.
Además, no basta con proteger solo el rostro. Es clave cubrir zonas como las orejas, cuello, manos, empeines, labios (con labial que tenga protección FPS) y la línea del cabello, áreas que reciben radiación constante y concentran daño acumulativo a lo largo del tiempo.
Ropa con protección UV, tu nuevo aliado
Estudios indican que la ropa con protección ultravioleta, especialmente los tejidos gruesos y oscuros, ofrece una mayor barrera frente a la radiación que las telas claras o muy delgadas.
Hoy, este tipo de prendas y accesorios está disponible en tiendas outdoor, marcas urbanas y líneas de moda funcional, lo que facilita incorporarlos a la rutina diaria. A ello se suman los sombreros de ala ancha y los lentes certificados con bloqueo ultravioleta, indispensables para proteger zonas sensibles como el cuero cabelludo, las orejas, los ojos y la nariz.
Hábitos que fortalecen la protección
Uno de los hábitos más importantes es evitar la exposición directa al sol entre las 10:00 a.m. y las 4:00 p.m., franja horaria en la que la radiación alcanza sus niveles más altos, así como proteger las manos al conducir, ya que los rayos ultravioleta pueden atravesar los vidrios y generar daño acumulativo en la piel.
La importancia del control médico
"El daño solar no aparece de un día para otro; se va acumulando poco a poco y muchas veces sin dar señales claras al inicio. Por eso es clave asumir la fotoprotección como un hábito diario, incluyendo protector solar de amplio espectro contra rayos ultravioleta, el uso de gorros, lentes y ropa adecuada, y además complementar con evaluaciones dermatológicas periódicas. Estas medidas, sostenidas en el tiempo, pueden influir de manera decisiva en el pronóstico", explica la Dra. Bretel.
En esa línea, los chequeos dermatológicos permiten identificar lesiones sospechosas en etapas tempranas, cuando las opciones de tratamiento son más efectivas y menos invasivas. La vigilancia médica, sumada a la autoobservación regular, sigue siendo una de las herramientas más importantes para reducir el impacto de esta enfermedad en el país.



