Delivery crecería hasta 40% en fin de año

El cierre del año viene acompañado de un fuerte incremento en la demanda de servicios de entrega a domicilio en las principales ciudades del país, impulsado por las celebraciones de Navidad y Año Nuevo, el mayor consumo de alimentos preparados y la compra de regalos de último momento. Este aumento en la actividad logística urbana vuelve a poner sobre la mesa el impacto ambiental del modelo actual de reparto, altamente dependiente de las motocicletas a combustión.

"El crecimiento sostenido del delivery ha consolidado a la motocicleta como el principal vehículo para la distribución de pedidos en zonas urbanas. Sin embargo, este protagonismo también implica mayores niveles de emisiones contaminantes, ruido y consumo de combustibles fósiles, en una realidad donde las ciudades enfrentan crecientes desafíos vinculados a la calidad del aire y la congestión vehicular", agregó Ariel Revollo, Co-Founder & CEO de Mobi Latam.

El uso de motocicletas eléctricas aparece como una alternativa con alto potencial para reducir el impacto ambiental del reparto urbano. A diferencia de las motos convencionales, que generan emisiones directas de dióxido de carbono, monóxido de carbono, hidrocarburos y óxidos de nitrógeno, las motos eléctricas eliminan las emisiones locales durante su operación y reducen de forma significativa la huella ambiental del servicio de delivery.

"Pese a estos beneficios, el mercado de motos eléctricas en el Perú sigue siendo reducido. En lo que va del año, se han vendido menos de mil unidades, una cifra marginal frente al parque de motocicletas a combustión que domina ampliamente las calles del país. No obstante, los beneficios económicos de la electromovilidad resultan cada vez más evidentes: menores costos de operación, eliminación del gasto en combustible y un mantenimiento más simple, factores especialmente relevantes para repartidores y empresas de logística", detalló Revollo.

Además, el impacto positivo de las motos eléctricas se amplifica en un país como el Perú, cuya matriz eléctrica permite una reducción de emisiones cercana al 94 % en comparación con vehículos a combustión. La transición hacia flotas eléctricas no solo representa una oportunidad ambiental, sino también una decisión estratégica para avanzar hacia ciudades más limpias, eficientes y preparadas para una demanda logística que seguirá en aumento.

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