
3 tecnologías que pueden mejorar la gestión de la información
El titular del Ministerio de Salud (Minsa), Luis Dyer, anunció que el sector implementará cambios orientados a digitalizar procesos y mejorar el seguimiento de la atención. Frente a este escenario, Sandra Cavero, jefa de Desarrollo de Negocio de Gtd Perú, identifica tres componentes tecnológicos que pueden contribuir a este proceso: redes para conectar establecimientos, sistemas capaces de intercambiar información e infraestructura para almacenar y respaldar los datos.
La tecnología puede contribuir a mejorar distintos procesos, pero no resuelve por sí sola las brechas del sector. Para generar un impacto real, debe responder a las necesidades de cada institución y complementarse con una adecuada gestión, infraestructura y personal.
1. Redes privadas para conectar establecimientos
El primer componente es una red que permita conectar los establecimientos de salud y acceder de manera estable a aplicaciones e información alojadas en un data center o en la nube.
Sobre esta infraestructura, una solución SD-WAN puede administrar el tráfico entre las distintas sedes y priorizar aplicaciones críticas, como las historias clínicas electrónicas y las plataformas de teleconsulta. Esto ayuda a evitar que otros usos de la red afecten el funcionamiento de las herramientas necesarias para la atención, señala Cavero.
No se trata de que cada establecimiento tenga acceso a internet, sino de contar con una red que permita conectar las sedes y administrar de manera adecuada las aplicaciones y la información que utilizan.
2. Sistemas que permitan compartir la información
Conectar físicamente los establecimientos no garantiza que sus sistemas puedan intercambiar información. Para ello, se necesita que las plataformas sean interoperables, es decir, que puedan compartir y utilizar datos generados por otras aplicaciones.
Esta capacidad puede facilitar que la información de un paciente esté disponible en los distintos establecimientos que participan en su atención. También permite que herramientas como las historias clínicas electrónicas y las plataformas de teleconsulta funcionen de manera coordinada.
Contar con información disponible y actualizada puede facilitar la coordinación entre sedes y evitar que determinados procesos tengan que comenzar nuevamente cada vez que un paciente se atiende en otro establecimiento.
El intercambio de información también requiere establecer medidas de seguridad que definan quién puede acceder a los datos, cómo se trasladan entre los sistemas y de qué manera se protege su confidencialidad.
3. Infraestructura para almacenar y respaldar los datos
El tercer componente es una infraestructura capaz de almacenar, procesar y respaldar la información generada por los establecimientos. Para ello, Cavero señala que se puede utilizar una arquitectura híbrida que combine servidores locales con recursos en la nube, de acuerdo con las necesidades de cada institución.
Sobre esta infraestructura pueden operar herramientas para gestionar información clínica y administrativa, realizar copias de respaldo y mantener disponibles las aplicaciones necesarias para la atención. También puede brindar la capacidad de procesamiento requerida por soluciones que analizan exámenes médicos mediante inteligencia artificial.
A ello se suman medidas de ciberseguridad y de continuidad operativa para proteger la información y mantener los sistemas disponibles ante fallas o incidentes.
Estas herramientas pueden ayudar a ordenar procesos y mejorar el acceso a la información, pero deben formar parte de una estrategia más amplia. Su funcionamiento también depende de la gestión, la infraestructura física y el personal disponible en cada establecimiento.
En conjunto, estos tres componentes pueden sentar las bases para que las plataformas de salud funcionen de manera integrada, segura y sostenible. Su implementación no reemplaza otros recursos necesarios para la atención, pero puede contribuir a una mejor gestión de la información y coordinación.



