
3 de cada 10 jóvenes siguen estudios superiores en Perú
En el Perú, cerca del 80% de jóvenes culmina secundaria, pero solo el 30.9% continúa estudios superiores y apenas 21% logra culminarlos entre los 22 y 24 años. El mayor quiebre de la trayectoria educativa ya no está en el ingreso al sistema, sino en la continuidad posterior al colegio, según cifras de Senaju analizadas por la escuela de educación superior Zegel en el marco del Día Mundial de la Educación.
La gerenta de Asuntos Corporativos de Zegel, Silvana de los Heros, advirtió que esta desconexión temprana termina afectando directamente las oportunidades laborales de los jóvenes y ya configura un problema que trasciende lo educativo para tocar desarrollo y empleabilidad.
"Vemos con preocupación que los jóvenes se están desconectando del sistema educativo de manera temprana o definitiva. Esto impacta en sus oportunidades laborales y también en el desarrollo del país. Por ello, es clave generar alternativas educativas más flexibles, accesibles y alineadas con las necesidades reales del mercado", señaló de los Heros.
El primer quiebre aparece al terminar la secundaria: aunque la mayoría logra cerrarla, solo 3 de cada 10 jóvenes da el salto a educación superior. El segundo ocurre dentro del propio sistema, donde la culminación cae a 21%, lo que evidencia problemas de permanencia además de acceso.
La fotografía actual confirma que no se trata de una pausa temporal, sino de una salida sostenida del circuito formativo: 46% de jóvenes solo trabaja y 17% no estudia ni trabaja. En conjunto, 63% ya está fuera del sistema educativo.
"Frente a esta situación, en Zegel reafirmamos nuestro compromiso de impulsar modelos educativos innovadores, flexibles y conectados con la realidad del mercado laboral como nuestro programa de formación dual, que permitan a más jóvenes no solo acceder a la educación superior, sino también mantenerse y culminar con éxito su formación", agregó la ejecutiva.
El dato deja una alerta concreta para la agenda pública: hoy el problema no es únicamente ampliar cobertura escolar, sino evitar que la trayectoria educativa se rompa justo después del colegio, porque esa interrupción termina afectando la continuidad formativa y las oportunidades laborales de los jóvenes.



